Las moléculas necesarias para la vida podrían viajar en meteoritos

Una muestra del meteorito Murchison.
Wikimedia Commons

Las moléculas necesarias para la vida podrían haber tenido un origen cósmico antes de venir en meteoritos a la Tierra primitiva. Esa es la conclusión a la que llega una investigación publicada en Earth and Planetary Science Letters que conecta la naturaleza quiral de esos bloques de construcción en la Tierra con las regiones de formación estelar.

El estudio, dirigido por Sandra Pizzarello de la Universidad Estatal de Arizona y Christopher Yarnes de la Universidad de California-Davis estudió extractos del meteorito Murchison, que aterrizó en Australia en 1969. Dentro de él, los investigadores encontraron evidencia de una molécula quiral que también se encuentra en regiones distantes de formación de estrellas.

La quiralidad se refiere a la disposición de los átomos en una molécula. Por ejemplo, si colocamos un televisor o un celular frente a un espejo, la imagen especular se podrá superponer perfectamente sobre la original. Sin embargo, la imagen reflejada de un objeto quiral (como una de nuestras manos) no se puede superponer a la original.

La homoquiralidad juega un papel clave en las reacciones químicas celulares, y todos los organismos vivos (que conocemos) contienen las moléculas con tendencia hacia la izquierda. Los científicos no conocen la razón, pero algunos creen que la respuesta puede tener algo que ver con el origen cósmico de las moléculas.

Por ejemplo, en 2016, investigadores encontraron óxido de propileno, una molécula quiral, en Sagittarius B2, una gigantesca nube de gas molecular a unos 25 mil años luz de la Tierra, cerca del centro de nuestra Vía Láctea. Los hallazgos sugieren que las moléculas quirales necesarias para la vida pueden haber venido del espacio, particularmente de las regiones de formación de estrellas.


El óxido de propileno se descubrió previamente en la región de formación de estrellas Sagittarius B2, cerca del Centro Galáctico.
Naval Research Laboratory / Sloan Digital Sky Survey

Molécula bastante resistente

Ahora en este nuevo estudio, Pizzarello y Yarnes extrajeron polvo del meteorito Murchison con etanol y luego lo probaron para obtener óxido de propileno, la molécula quiral previamente encontrada en Sagittarius B2. Encontraron dos derivados de óxido de propileno en los extractos, y la hidrólisis provocó que esos derivados produjeran propilenglicol, confirmando además la presencia de óxido de propileno.

Un resultado sorprendente fue la formación de compuestos poliméricos en una muestra que había sido refrigerada durante cuatro semanas antes de someterse a hidrólisis. Tales compuestos podrían, sugieren los investigadores, "formarse a partir de óxido de propileno meteorítico tanto en los asteroides... como en la Tierra primitiva". Esto sugiere que la molécula tiene la capacidad de resistir el entorno hostil del espacio y los largos viajes cósmicos.

Una de las conclusiones de los investigadores es que los meteoritos contienen una "complejidad compositiva aún desconocida". Los científicos no saben qué otros secretos moleculares tienen los meteoritos, o cómo podrían cambiar nuestra comprensión del origen de la vida. Lo que sí saben es que los meteoritos parecen tener los ingredientes para la síntesis abiótica o la creación de compuestos a partir de moléculas no vivas.

"Los meteoritos contienen todo lo que buscamos en una variedad completa de especies moleculares", dijo Pizzarello a la revista Astrobiology. En otras palabras, los procesos químicos, en lugar de los biológicos, pueden haber generado las primeras células vivas, todas las cuales son homoquirales.

¿La vida podría tener un origen cósmico?

Aunque los meteoritos transportan las moléculas necesarias para la vida, Pizzarello señala que aún no sabemos si son responsables de la vida en la Tierra o si son el único vehículo cósmico que trajo aquí las moléculas quirales.

Las respuestas definitivas serán difíciles de obtener, pero El profesor de Astrobiología en la Escuela de Física y Astronomía de la Universidad de Edimburgo, Charles Cockell cree que los científicos pueden eliminar el rompecabezas estudiando cómo se forman las moléculas cruciales para la vida en el espacio y qué procesos seleccionan para la quiralidad.

El estudio sugiere "raíces muy profundas para la evolución química que precedió a la vida". La idea de que la quiralidad, una predisposición inherente a toda la vida tal como la conocemos, comenzó con el nacimiento de la Vía Láctea o surgió hace unos 13.600 millones de años ofrece una dosis de perspectiva cósmica.

Los hallazgos también insinúan la aún mayor cuestión del determinismo, que es si las leyes físicas o químicas determinan la quiralidad de la vida, o si se debe al azar. "En muchos sentidos, al menos para el origen de la vida, los meteoritos ofrecen la clave para separar esas dos cosas", finaliza Cockell.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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