Una dieta vegetariana y de pescado ayudaría a ahorrar hasta un 55% de agua

Max Pixel

La transición de los habitantes de Reino Unido, Francia y Alemania a una dieta vegetariana o de pescado permitiría ahorrar hasta un 55% del agua dulce que se invierte en la producción de carne y productos cárnicos, según un artículo publicado por Nature Sustainability por un grupo de investigadores, que analizaron el consumo de agua en estos países.

El Instituto Internacional de Gestión del Agua divide las fuentes de agua dulce en agua "azul" (precipitación y la humedad del suelo), y "verde" (agua dulce, que incluye humedales y aguas subterráneas). A medida que aumenta la población en el mundo, las reservas de agua "azul" y "verde" se agotan. Para reducir el empleo de agua dulce se debe cambiar la producción y consumo de alimentos.

Un indicador de la utilización directa e indirecta del agua "azul" y "verde" es la huella hídrica. Este indicador sirve para calcular tanto la producción de productos agrícolas e industriales, como el consumo de agua dulce por parte de una persona o familia, una ciudad o el país en su conjunto.

Los investigadores del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea bajo la dirección de Davy Vanham, calcularon la huella hídrica de las economías más grandes de la Unión Europea: Alemania, Francia y el Reino Unido.  

En primer lugar, los investigadores analizaron las diferencias en la dieta de los habitantes de las diferentes regiones del país, luego incluyeron en el análisis los factores socio-económicos (sexo, edad, educación e ingresos).

Los resultados mostraron que la mayor parte del agua dulce la consumen  los residentes de Francia;: 3.861 litros por persona por día. Los alemanes y británicos gastan mucho menos: 2.757 litros y 2.929 litros de agua por persona por día, respectivamente. Los científicos explican la diferencia en que los franceses en comparación con los residentes del Reino Unido y Alemania, en promedio, comen más carne y bebem más vino. Y la producción de estos productos requiere una gran cantidad de agua fresca.

Además, los autores calculan que la transición a una dieta equilibrada de carne ayudaría a reducir el consumo de agua dulce en 11%-35%, dependiendo de la zona. Pero, la transición a una dieta vegetariana o de pescado conservaría 33% a 55% del agua dulce, que ahora se invierte a la producción de alimentos.

Anteriormente, investigadores holandeses evaluaron cómo la transición de una dieta común a otra basada en recomendaciones dietéticas nacionales -un método para informar al público sobre las mejores elecciones alimenticias por las cuales optar- puede afectar la ecología. Según informa Proceedings of the National Academy of Sciences, en países con altos ingresos, donde a las personas les propusieron comer más verduras y menos carne, seguir las recomendaciones dietéticas, se pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la eutrofización y el uso de la tierra. En países con ingresos inferiores a la media, donde se recomendó a las personas consumir más carne, el impacto negativo en el medio ambiente, por el contrario, aumentó.

 

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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