Tres vasos de leche al día reducirían el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares

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El consumo dario de tres porciones de productos lácteos (leche, yogur o queso) reduce el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, afirma un artículo publicado en la revista The Lancet. Estas conclusiones se basaron en un estudio que involucró a más de 130.000 personas de 21 países.

Los productos lácteos se consideran una de las principales fuentes de grasas saturadas, que en la actualidad se asocian con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud recomienda reducir su consumo a 10% o menos la ingesta calórica total por día.

Por otro lado, los productos lácteos y las grasas de la leche contienen compuestos potencialmente útiles, que incluyen ciertos aminoácidos, triglicéridos, fosfolípidos, vitamina K y calcio. Por lo tanto, los científicos creen que el efecto del uso de productos lácteos no puede evaluarse con una sola medida.

Megaestudio 

En ese sentido, Mahshid Dehghan de la Universidad de MacMaster, Canadá, junto con sus colegas, analizaron los datos del estudio Prospect Urban Rural Epidemiological (PURE), que involucró a 136.000 encuestados de entre 35 y 70 años. Los participantes completaron un cuestionario especial en el que respondieron preguntas sobre su dieta. Además, PURE también recopiló datos sobre las enfermedades de los participantes, su estilo de vida y las condiciones en las que viven. En promedio, los voluntarios fueron observados alrededor de 9,1 años. Durante este tiempo, 6.700 personas murieron y 5.800 sobrevivieron al infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.

Los investigadores consideraron como una porción estándar de productos lácteos a un vaso de leche o yogur (224 gramos), un trozo de queso (15 gramos) o una cucharadita de mantequilla (5 gramos). Todos los participantes fueron divididos en 4 grupos: aquellos que no consumen productos lácteos, aquellos que consumen menos de una porción por día, los que consumen 1-2 porciones por día; y aquellos que comen más de 2 porciones al día.

En América del Norte y Europa se consume más productos lácteos (368 gramos por día o más de 4 porciones), y menos en el sur de Asia, China, África y el Sudeste de Asia (147, 102, 91 y 37 gramos, respectivamente). El grupo que no consumió productos lácteos en absoluto tuvo un mayor riesgo de muerte (5,6% frente a 3,4%), tanto de enfermedades cardiovasculares (1,6% frente a 0,9%). También tenían un mayor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular (4,9% frente a 3,5%), incluyendo accidente cerebrovascular (2,9% frente a 1,2%), pero no ataques cardíacos (1,6% frente a 1,9%).

Entre los que consumieron solo productos de leche entera, las mayores raciones (un promedio de 2,9) se asociaron con un menor riesgo de mortalidad (3.3% versus 4.4%) y de sufrir una enfermedad cardiovascular (3.7% y 5%) ) que aquellos que consumieron menos de la mitad de una porción de productos de leche entera por día. El mayor consumo de leche y yogur (más de 1 porción por día) se asoció con menores tasas globales, que combinaban la mortalidad y la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Se necesitan más estudios 

Los científicos señalan que su trabajo no responde la pregunta de por qué el consumo de productos lácteos se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, ya que para ello es necesaria una investigación adicional. Por un lado, no excluyen la influencia de factores desconocidos, pero dicen que esto es poco probable, ya que los resultados fueron válidos en diferentes países con diferentes niveles de ingresos. Además, debido a que los encuestados fueron los que informaron su dieta, los resultados pueden ser inexactos.

Asimismo, el consumo de productos lácteos con alto contenido de proteínas (9,3%) en el desayuno reduce la glucosa en la sangre y aumenta la saciedad incluso durante el almuerzo, según científicos canadienses. Los investigadores alimentaron a voluntarios con cereales y leche con diferentes concentraciones de proteínas y midieron su glucemia y saciedad después del desayuno, y después del almuerzo. Los resultados mostraron que aquellos que consumen un desayuno con alto contenido en carbohidratos y alimentos ricos en proteínas, comen menos en el almuerzo y se protegen del riesgo de desarrollar diabetes, según Journal of Dairy Science.
 

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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