Contrario a lo que se creía, el tiburón peregrino salta más rápido que el tiburón blanco [VIDEO]

El tiburón peregrino (Cetorhinus maximus).
Chris Gotschalk / Wikimedia Commons

El segundo pez más grande del planeta, el tiburón peregrino, puede saltar fuera del agua a una velocidad de hasta cinco metros por segundo. Esto es casi igual que la velocidad de un gran tiburón blanco al saltar, dice un artículo publicado en Biology Letters

El tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) se encuentra en latitudes templadas y subtropicales y se alimentan exclusivamente de plancton. Alcanzan los 9,8 metros de longitud y son el segundo pez más grande después de los tiburones ballena.

El tiburón peregrino nada lentamente a una velocidad media de 3,7 kilómetros por hora, que es casi diez veces menor que la velocidad de los tiburones blancos (Carcharodon carcharias), que se mueven a una velocidad de 40 kilómetros por hora o más durante la caza. Esto es comprensible dada la diferencia en la dieta.

Sin embargo, cada cierto tiempo aparecía información de que el tiburón peregrino  puede saltar muy rápido, a la misma velocidad que un tiburón blanco grande.

Para probarlo, un equipo de biólogos marinos del Reino Unido, Irlanda, Sudáfrica e Israel, bajo la dirección de Jonathan Houghton, en la Universidad de Belfast, grabaron 27 videos con saltos de tiburones peregrinos y 22 videos con el salto de los grandes tiburones blancos y analizaron su altura y velocidad. Además, los científicos colocaron a un tiburón peregrino macho una cámara con la capacidad para rastrear los movimientos y grabaron tres horas de video.


Resultó que los tiburones peregrinos saltaron con una velocidad promedio de 4,9 metros por segundo y con una velocidad absoluta de 5,1 metros por segundo. Esto es un poco más que la velocidad de un gran tiburón blanco: 4,8 metros por segundo. El tiburón, equipado con una cámara, alcanzó esta velocidad en solo 10 golpes de cola y en nueve segundos se elevó desde una profundidad de 28 metros a la superficie. La altura máxima del salto fue de 1,2 metros.

Según los investigadores, estos saltos pueden servir para comunicarse con individuos de su especie y encontrar un compañero para el apareamiento, y también para recolectar presas en un solo lugar, deshacerse de parásitos o escapar de los depredadores.

 

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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