¿Cómo sería vivir en el cuerpo de un avatar?

La corporalidad mediada es la ilusión tecnológicamente inducida de experimentar un cuerpo de un avatar robótico o virtual como si fuera propio. Pexels

Tecnologías de comunicación emergentes como la realidad virtual o los robots tele-operados tienden progresivamente a integrar el cuerpo humano en la interfaz. Esta simbiosis plantea una serie de retos apasionantes. Por ejemplo, ¿es capaz el ser humano de experimentar un cuerpo artificial como propio?, ¿dónde se localiza el sentido del yo en el transcurso de una experiencia de corporalidad mediada?, o ¿cómo afecta al comportamiento humano encarnarse temporalmente en un cuerpo artificial?

Expliquemos algunos conceptos que rodean este tema.

La “corporalidad” (del inglés, embodiment) indica el hecho de existir en el mundo a través de un cuerpo mientras que el adjetivo “mediada” indica que la experiencia se crea artificialmente utilizando las tecnologías de la comunicación y lo distingue a su vez del concepto de embodiment usado con acepciones distintas en otras disciplinas como la Filosofía, la Psicología, o la Robótica.

El fenómeno de la corporalidad mediada

Así, la corporalidad mediada es la ilusión tecnológicamente inducida de experimentar un cuerpo de un avatar robótico o virtual como si fuera propio. El concepto de body-ownership, ampliamente estudiado bajo el paradigma de la ilusión de la mano de goma (rubber-hand illusion), ayuda a entender porqué ocurre este fenómeno.

Existen dos tecnologías principales que permiten la corporalidad mediada: la realidad virtual y los robots.

En la realidad virtual, los avatares son los personajes virtuales que adoptan los usuarios como forma de auto-representación en el entorno virtual. La identificación con avatares no solo tiene lugar con personajes virtuales que presentan una forma altamente humana. Trabajos previos han demostrado que los humanos también son capaces de experimentar como propios cuerpos de avatares con formas no-humanas, como animales o figuras geométricas, e integrar partes de un cuerpo virtual que no se corresponden con la estructura corporal del cuerpo humano, como extremidades adicionales o incluso una cola.

Además, las personas encarnadas en cuerpos virtuales son capaces de aprender a utilizar rápidamente un nuevo cuerpo que presente un esquema corporal sustancialmente distinto y completar satisfactoriamente ciertas tareas usando las características específicas del cuerpo adoptado.

Encarnarse en el cuerpo de un robot avatar es otra forma emergente de corporalidad mediada. La literatura existente sugiere que los humanos pueden experimentar la ilusión de adoptar el cuerpo de un robot humanoide como propio, tanto de apariencia ultra-realista, es decir, el cuerpo de un androide, como de apariencia altamente robótica.

Un estudio reciente sugiere que los usuarios pueden incluso percibir la sensación de tacto de los objetos que tocan a través del robot durante una experiencia de corporalidad mediada, sin que su mano física tenga contacto real con esos objetos.

Cuestiones y retos en torno a la corporalidad mediada

La corporalidad mediada plantea importantes cuestiones que los investigadores deben analizar a medida que las tecnologías de corporalidad mediada avancen. En primer lugar, los humanos encarnados en avatares y cuerpos artificiales experimentan y procesan su entorno cognitiva y emocionalmente a través de estos cuerpos, como si formaran parte de ellos mismos.

Porque tiene consecuencias sobre el comportamiento humano. Se ha demostrado que las características relacionadas con la apariencia del avatar causan cambios sobre las actitudes y el comportamiento del usuario que encarna al avatar. Varios estudios han demostrado que la capacidad de las experiencias de corporalidad mediada para modificar comportamientos y actitudes en realidad virtual resulta útil para el tratamiento de la fobia social, reducir los prejuicios raciales, promover el comportamiento pro-social o las actitudes de defensa del medio ambiente.

Ante eso, ¿debería considerarse un cuerpo artificial parte del cuerpo del usuario que lo encarna? Y, en dicho caso, ¿debemos tratar los cuerpos sustitutos encarnados por otras personas de la misma forma y siguiendo las mismas normas morales y legales que usamos en relación a un cuerpo humano de carne y hueso?

Por otro lado, la corporalidad mediada implica re-conceptualizar la noción del “yo”. En este tipo de experiencias, el sentido del “yo” es transportado a un organismo externo física o virtualmente ubicado en un lugar diferente. Esa “transportación” que tiene lugar durante la corporalidad mediada reta posiciones filosóficas que defienden una mente exclusivamente ubicada dentro de los límites del cuerpo. La corporalidad mediada muestra que los límites del sentido del “yo” van más allá de los marcados por el cuerpo y no coinciden con éstos.

En este sentido, la corporalidad mediada está en línea con la tesis de la mente extendida, que defiende que la conciencia no se limita al cuerpo físico sino que se extiende más allá, al entorno y al mundo.

Las tecnologías de corporalidad mediada serán sin duda uno de los mayores retos y campos de estudio en los próximos años. Dado el potencial de estas tecnologías y el importante rol que se espera que desarrollen en la sociedad, desde fines lúdicos y de entretenimiento, mediáticos, científicos, médicos, o docentes, a fines militares, de rescate, o de realización de actividades peligrosas para los humanos, es importante que los investigadores estudien este fenómeno para poder predecir las potenciales consecuencias negativas de su utilización, así como para potenciar sus usos positivos aplicados.

 

 

Laura Aymerich-Franch, Investigadora Ramón y Cajal en Comunicación, Universitat Pompeu Fabra

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.