Un adolescente sobrevive 49 días a la deriva y sin comida en una cabaña flotante

Aldi Novel Adilang. /Facebook

Un adolescente de no más de 19 años ha sobrevivido durante más de mes y medio en el océano a la deriva en una balsa de madera, antes de ser rescatado por un carguero. Aunque tenía comida solo para una semana, Aldi Novel Adilang, que así se llama el joven, aguantó 49 días de aterrador periplo.

Aldi se encontraba en una remota cabaña de pesca flotante, llamada rompong, a 125 kilómetro de la costa de Indonesia, que se liberó de sus amarras y acabó adentrándose unos 1.900 kilómetros en el mar, en la provincia indonesia de Sulawesi del Norte. "Cada vez que veía un gran barco tenía esperanzas, pero pasaron más de 10 buques por delante de Aldi y ninguno se detuvo", contó a The Jakarta Post el diplomático Fajar Firdaus, del cónsul general de Indonesia en Osaka, Japón.

Adilang pasó sus días y noches en la cabaña, encendiendo lámparas al anochecer para atraer peces a una trampa. La supervivencia durante cinco semanas en medio de mar era improbable, pero el joven ya estaba preparado para las experiencias extremas y el aislamiento. Su trabajo en la trampa de pesca flotante consistía en pasar seis meses aislados en lo que que The Post describe como "uno de los trabajos más solitarios del mundo". Debía vivir solo un walkie talkie y una entrega semanal de suministros en la que establecería su único contacto humano.

Ya en dos ocasiones, la cabaña de pesca se fue a la deriva dos veces antes de esto, pero en esas ocasiones, el dueño del negocio pudo encontrarlo y rescatarlo. Dos meses antes, lsin embargo, la cuerda de amarre del rompong se rompió, debido a los fuertes vientos que aotaban la cabaña y nadie llegó en su auxilio. Por este difícil y arriesgado trabajo que puede costarles la vida, los jóvenes cobran 130 dólares al mes.

"Estuve en la balsa durante un mes y 18 días. Mi comida se agotó después de la primera semana. Tuve que empapar mi ropa en el mar, luego exprimí y bebí el agua", dijo Adilang a AP. Cuando se hubo agotado su suministro de alimentos inicial de una semana, cocinó pescado capturado en el océano. Pero luego su gas de cocina también se agotó, por lo que Adilang comenzó a quemar partes del marco de madera del rompong para hacer un fuego.

Así hasta que un granelero panameño, llamado Arpeggio, se cruzó con el náufrago el 31 de agosto en aguas de Guam, y aunque la tripulación no se percató de la pequeña cabaña, el joven pudo contactarlos por la radio. Lo rescataron, lo alimentaron y le dieron ropa limpia, antes de ser llevado a Japón, y finalmente se reencontró con su familia en Indonesia. Después de discutir el asunto con sus padres, y después de haber estado a la deriva en un rompong tres veces desde que comenzó a trabajar en ellos a los 16 años, Adilang decidió que no quería volver al trabajo. "Pensé que nunca volvería a encontrarme con mis padres", concluía el ya ex náufrago.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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