Capturan a mariposas nocturnas bebiendo las lágrimas de pájaros [VIDEO]

L.de Lima Moraes / Ecología, 2018

Un biólogo brasileño ha sido testigo del raro comportamiento de las mariposas tropicales Gorgone macarea, descrito en un artículo publicado en Ecology. Estos insectos nocturnos se alimentan de las lágrimas de los pájaros: se sientan en sus cuellos, se zambullen en los ojos y beben de ahí.

Algunos lepidópteros (Lepidóptera) se alimentan del fluido lagrimal de los grandes vertebrados. De este modo, los insectos obtienen agua, proteínas y sales de sodio, necesarias para la vida normal del organismo. La gran mayoría se alimenta de lágrimas de mamíferos y reptiles, tortugas y cocodrilos. Solo en dos ocasiones los científicos han constatado casos en que los lepidópteros se alimentaban de lágrimas de aves. Éstas eran mariposas nocturnas de la familia de los erebidos: Hemiceratoides hieroglyphica y Azeta melanea.

En un nuevo artículo, el biólogo brasileño Leandro de Lima Moraes describió por tercera vez este comportamiento, que observó en el Amazonas central, a orillas del río Solimones. Sucedió por la noche. La hembra del pájaro Hypocnemoides melanopogon descansaba sobre una rama de un árbol, y en su cuello había una mariposa Gorgone macarea de la familia de los erebidos. Periódicamente, ella hundía la probóscide en el ojo del pájaro, y aparentemente bebía el líquido de allí.

Esa misma noche, el investigador notó otro pájaro sentado en un árbol, de cuyo ojo se alimentaba la mariposa G.macarea. A ambas aves, al parecer, no les perturbó el comportamiento de los insectos y se mantuvieron inmóviles todo el tiempo mientras el científico las observaba. Se sabe que en la noche el metabolismo de algunas aves se ralentiza, su temperatura baja y caen en un estado de estupor. Tal vez, por ello, ambas aves no reaccionaron ante las mariposas que bebían sus lágrimas.

Anteriormente, los científicos descubrieron el color real de un insecto de 200 millones de años, uno de los más antiguos ancestros de las mariposas y polillas: presentaba tonos metálicos iridiscentes que iban del bronce al dorado.
 

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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