Los brutales genitales de estas moscas no las dejan aparearse

Ovipositor dentado
Eye Of Science/SPL

A veces la evolución tomar rumbos inesperados y hasta incómodos. Una investigación publicada en Proceedings of the Royal Society B encontró que si las hembras de una mosca escogen desovar en un lugar inusual, puede haber sorprendentes efectos colaterales en la forma de los genitales de la mosca macho.

La drosófila de alas manchadas (Drosophila suzukii), originaria de Asia se diferencia de las otras moscas de la fruta por poner sus huevos en frutas que aún no entran en descomposición como uvas, fresas y ciruelas. Esto las convierte en una plaga bastante molesta.

Para perforar la piel más dura de la fruta en maduración, las hembras han desarrollado una versión modificada del órgano de puesta de huevos, el ovipositor. A diferencia de sus pares, la drosófila de alas manchadas tiene un ovipositor más largo y dentado como una sierra. Esta modificación presentan desventajas: son un obstáculo para los machos durante el sexo.

Para estudiar este inconveniente, Aya Takahashi y sus colegas de la Universidad Metropolitana de Tokio, Japón, animaron a parejas de la D. suzukii y una especie hermana estrechamente relacionada, D. subpulchrella a copular y luego los congelaron con hielo seco. Luego investigaron las posiciones de apareamiento y sus anatomías genitales.


Drosophilas atrapadas en hielo mientras copulaban
Aya Takashi
 

Cuando la evolución se pone “hard-core”

Las moscas de la fruta machos generalmente usan varias estructuras genitales puntiagudas para aferrarse a sus parejas durante el apareamiento. Pero debido a la longitud del ovipositor en la drosófila de alas manchadas, los genitales de los machos solo pueden agarrarse su extremo. Por eso, los machos tuvieron que desarrollar otras formas de estabilizarse durante el apareamiento, probablemente usando otras estructuras genitales.

Takahashi y sus colegas descubrieron que los genitales masculinos de la mosca de alas manchadas tienen cerdas más largas y gruesas en sus placas anales, las cuales entran en contacto con el ovipositor durante la cópula.

Debido a sus genitales desiguales, las hembras de D. subpulchrella tienen gran dificultad si intentan aparearse con los machos de D. suzukii. "La copulación de esta combinación ocurre ocasionalmente en cautiverio, pero las parejas se revuelven durante todo el período, lo que indica una aparente incompatibilidad", dice Takahashi a New Scientist.

Una de las intenciones detrás de esta particular es entender como las variantes de una especie evolucionan para convertirse en dos especies separadas que no se entrecruzan. Takahashi dice que la evolución de los diferentes genitales en estas moscas, como resultado de un grupo especializado en poner huevos en la fruta intacta, muestra un ejemplo de cómo esto podría suceder.

Ella piensa que es probable que haya muchas historias similares en otras especies de insectos, ya que los ovipositores están sujetos a selección natural relacionada con diversos factores ecológicos, pero también suelen estar involucrados en la cópula. Un coautor del estudio, Yoshitaka Kamimura, descubrió el año pasado que hay insectos en los que las hembras tienen genitales masculinos y los machos tienen genitales femeninos.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma.

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