“Si sabemos que nuestro cerebro es complejo y somos conscientes de ello tomaremos mejores decisiones”

Miguel Figueroa, biólogo, conductor televisión y divulgador científico peruano habló con N+1 de ciencia, comunicación y su vida personal en una divertida entrevista

Si hacer ciencia ya es difícil en un país como Perú…¿quién tiene tiempo para consumir un poco de ella en medios de comunicación en un contexto de crisis políticas, elecciones y conflicto social? Uno de los que se ingenia para llevarla al gran público es Miguel Figueroa, comunicador y biólogo que, desde sus plataformas (la televisión y redes sociales) ha logrado hacerlo de forma entretenida y útil. Figueroa se confesó con N+1 en una divertida entrevista en la que se habló de una variedad de temas que incluyeron ciencia, comunicación y hasta noticias falsas.

Figueroa, nacido en Huánuco, Perú, se formó en biología y psicología. Ha sido conductor del programa La Neurona Reina en la televisión estatal peruana y autor del canal de YouTube Miguel Figueroa Oficial. También es autor del libro Rompe el miedo y habla en público.

 

La semilla de ser comunicador en ciencia

N+1: ¿Qué hace que una persona se vuelva comunicador de ciencia en un país como Perú?

Me formé en biología. Primero me orienté hacia la ecología, el estudio de la naturaleza, luego me enfoqué en la botánica, y finalmente me orienté al trabajo de los campesinos y la agricultura: cómo ellos trabajaban sus semillas, me metí en la etnobotánica. Al trabajar con personas me di cuenta que esto era lo que más me gustaba: la comunicación. Contarles cosas a ellos, que me cuenten cosas. La difusión y la didáctica siempre estuvieron en mí. Al mismo tiempo, tengo mi lado artístico: he sido actor y narrador de cuentos, entonces la herramienta instintiva de comunicación siempre estuvo allí. 

«Veo la naturaleza como algo espectacular. Algo que tiene demasiada información que se tiene que contar. Ahora, tengo el arte para decirlo. El medio me lo dio el arte y la información me la da la ciencia»

Ahora, tengo el arte para decirlo. El medio me lo dio el arte y la información me la da la ciencia.

N+1: ¿Cómo fue tu infancia y juventud?

Nací en Huánuco, que está en los Andes, entre la montaña y el Amazonas. Uno es de donde nace, de donde crece, de donde juega. Eso dibujó mi comportamiento e historia. Al lado de eso, mi papa era profesor de literatura y un gran narrador de cuentos. Eso me enseñó a decir cosas bonitas. Hubo un tiempo en el que hubo terrorismo en el Perú, en el que las bombas apagaban la luz de la ciudad. Nos habíamos acostumbrado a eso. Al apagarse la ciudad, mirábamos las estrellas, y mi papá era capaz de inventarse historias y decirnos, ahora narren ustedes. Y nosotros, ¿qué cosa? y él, ya va a salir. Así empecé a ser capaz de crear historias vinculadas con el lugar donde estaba. Si hay un árbol de pacae al costado, cuento la historia del duende del árbol de pacae, si estoy al lado de un níspero, creo otra historia. Mi papá de una manera entrenó lo que haría después, construir cosas en base a información que tengo del medio.

N+1: Hoy hablas de comportamiento y biología, ¿cómo llegaste a este punto?

Estudié biología en la Universidad Agraria de la Molina, y luego hice una maestría en psicología. Pasé a lo que se denomina psicobiología. Algunos psicólogos me preguntaban: ¿por qué estudiar el comportamiento humano si soy biólogo? Sin embargo, la biología y la neurociencia están basadas en cómo es nuestro cerebro, que ha pasado a través de millones de años para llegar a lo que es ahora. Es divertido entender que el cerebro es un producto de muchos factores externos que lo han ido limitando y fortaleciendo. Por ejemplo: cómo encontrar fuego nos hizo tener el cerebro que tenemos ahora; al hacer digestión externa, y no tener que digerir la carne, acabó sobrando energía que terminó beneficiando al cerebro humano. Esta es una en cientos de cosas que la gente debe conocer. Estudie también cosas relacionadas a detecciones de mentiras por curiosidad, porque el lenguaje no verbal y comportamiento están muy metidos en la biología: a esto le llamamos etología.

N+1: ¿Cómo empezó tu romance con los medios de comunicación masiva?

Para mí siempre estuvieron las redes, cada vez más poderosas. Hace poco leía un artículo que decía que los post millennials ya no ven televisión. Es chévere estar en la televisión, pero me late que en dos o tres años esto será algo de los viejitos. TVPerú me contacta porque presenté un libro, les parecí un personaje interesante que manejaba cámaras (aprendí en Facebook). Al ser invitado por mi libro, los productores me invitaron a hacer reportajes. Acepté y como fue bien, me propusieron hacer un programa psicología. Repliqué con que se podría hablar de psicobiología y etología, y aceptaron. Propuse la Neurona Reina, un nombre con el que ya venía trabajando, y así sucedió.


Figueroa en el programa de TV La Neurona Reina.

 

Conocer nuestro cerebro y ser conscientes de su complejidad

N+1: ¿Cuál es la esencia y objetivo de un programa televisivo como la Neurona Reina?

Siento que los científicos se han dedicado mucho a su ciencia, lo que es adecuado, pero hay poco trabajo para hacerla fácil. Algunos pueden pensar que es aburrida, y tiene mucho que ver con que los difusores no han dado lo suficiente o no nacieron para ello. Es clave que los que entendemos un poco de ciencia y comunicación hagamos ese match para darle a la gente información tan interesante, en mi caso relacionada al comportamiento.

N+1: ¿Y por que le debería interesar al público la ciencia detrás de nuestro comportamiento? ¿Qué es lo fascinante de esto?

Yo intento explicar en base a información científica cómo la gente toma decisiones, cómo compra algo, cómo se casa y divorcia o por qué los colores me hacen comportarme de una manera u otra. Me interesa que la gente sepa que no somos tan simples, y que nuestras decisiones pasan por nuestros lados inconscientes o pisos bajos de nuestros cerebros, y nosotros simplemente reaccionamos.

«Creemos que tomamos una decisión, pero en realidad la decisión ha sido tomada por nuestros ancestros evolutivos»

Cuando yo veo algo que me interesa, en realidad no me interesa a mi. Le interesó de forma evolutiva a alguno de mis antepasados. Y eso me empuja a mi a seleccionar. Si sabemos que nuestro cerebro es complejo y somos conscientes de ello tomaremos mejores decisiones.

N+1: ¿Crees que es posible lograr ser consciente absoluto de lo que ocurre en nuestro cerebro para tomar mejores decisiones?

No, pero se pueden hacer cosas interesantes si se tiene al menos un poco de consciencia. Investigaciones que muestran que las personas confían más después del almuerzo, hacen que uno pueda pensar que quizás sea mejor tener una reunión con un cliente a esa hora. Otros que dicen que uno toma mejores decisiones analíticas a las 6 de la mañana. Otros estudios que dicen que a las 2 o 3 de la mañana los pensamientos suicidas, de autodestrucción o valoración negativa aumentan. ¿Y eso quién lo determina? Está asociado al ciclo circadiano. Si uno ve el marketing con estos conceptos, hay cosas interesantes que se pueden aprender y hacer. ¿Puede el chocolate con alto porcentaje de cacao modificar tu comportamiento? Todo esto lo quiero contar en espacios como La Neurona Reina.

N+1: ¿Cómo defines qué temas van en tu programa?

Yo tengo una lista. Y cuando me levanto, a las 5 am. Empiezo a revisar artículos científicos o publicaciones de gente que sigo. Veo que haya algo interesante. Las pongo en mi lista. Cuál puede ir primero, cuál puede ir después. Además, tengo que saber un poco del tema. Si es un tema del que no conozco nada, por ejemplo, sobre el cosmos asociado al cambio de comportamiento humano. No creo que lo pueda hacer. Pero si me hablas de la organización cerebral y de evolución, me siento en casa. Escojo el tema, principalmente porque es lo que más sé. Lo hablo con mi productor, claro está. Y los desafíos están a la orden del día: un día hablamos del gregarismo del comportamiento animal. El tema es increíble, el nombre era pésimo.

N+1: ¿En el mundo abundante de información, qué filtros tienes para evitar información malintencionada, pseudocientífica o noticia falsa?

Es complicado con tanto fake. Mi formación científica me hace siempre llegar al paper. Si lo dice algún científico reconocido como Paul Ekman, el investigador más importante del lenguaje verbal, entonces puede ser cierto. O si Dan Ariely dice algo sobre economía conductual, o Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía, entonces les creo y los cito, que es algo importantísimo. O leo páginas que tengan buen respaldo. Sin embargo, las revistas más prestigiosas y los premios Nobel también se equivocan y todo ello hace parte del riesgo de la difusión científica. Nuestra labor es hacer la ciencia agradable a la gente, y en ese proceso acabaremos pecando. Hay que intentar evitarlo, pero el riesgo está.

N+1: ¿Cuál es el capítulo más memorable de tus programas?

En La Neurona Reina, cuando tuvimos de invitada a Marina Mora, ex Miss Perú, una persona que no era científica. Una persona bellísima, el programa se iluminó: es interesante y superdivertido cómo la belleza nos modifica. Hablamos del priming, un concepto asociado a qué palabras me repito todos los días y cómo eso cambia mi comportamiento. Ella nos hablaba de su vida de emprendedora, y de las técnicas para resolver problemas que ella usaba día a día y que habían sido comprobadas mucho antes por la psicología. Si entendemos la fuente científica, esto le dará mayor respaldo a las cosas pero creo que también debemos confiar en nuestro propio conocimiento o intuición.


N+1

 

Oratoria, divulgación científica y más

N+1: Escribiste “Rompe el miedo: secretos del lenguaje no verbal”. ¿Cómo empleas el conocimiento de ciencia que tienes para enseñarle a la gente a hablar?

En este libro hablo de mi historia. Yo era un tronco para hablar en público, me daba pavor, me temblaba la cara, no podía concentrarme. Y leyendo un montón de papers, encontré a encontrar una herramienta que me empieza a ayudar: entendí que a través de tu corporalidad, modificas tu balance emocional. Lo supuse, pero fue diferente leerlo en investigaciones de Amy Cuddy. Supe que la posición encorvada aumenta el nivel de cortisol. Me pregunté: ¿qué pasa si me comporto como si no tuviera miedo a hablar en público? ¿Pasará algo con mis dedos? El milagro sucedió. Me hacía el relajado. Levanté los talones, algo que aumentaba mi seguridad. Esto, a su vez, eleva el nivel de testosterona. Funcionó con mis alumnos. Entonces, creí que debía contar eso desde una base científica, desde la psicobiología.

N+1: ¿Y qué descubriste de ti con todo este conocimiento?

Aprendí a perder el miedo y a tomar mejores decisiones. Hay horas, por ejemplo, en que no las tomo. Si es muy importante, la tomó varias veces al día, y si es más importante, varias veces a la semana. En las mujeres es distinto: la menstruación puede hacerlas reaccionar distinto antes y después de ella, una cosa es cuando llega el estrógeno y otra cuando se va. Aprendí que debemos mirarnos más: en el trabajo, por ejemplo, la gente con la que estamos no es la misma todos los días. Un estudio de Twitter demostró que el clima y la radiación cambia el estado de ánimo de las personas: cuando este está nublado, la gente es más triste. Y no hablan del clima, sino de la política, del tráfico, su relación. Y cuando hace demasiado calor, también odian al mundo.

N+1: Más allá de la oratoria, ¿qué otras cosas quieres aconsejar desde la ciencia del comportamiento?

Estoy escribiendo un libro en el que analizo una serie de famosos estrategas de la persuasión. Encuentro sus comunes denominadores y su origen biológico y evolutivo. Estudio cómo influye el color rojo en una decisión, o el decirte que ya me queda solo un libro. Si tuviera 10.000 quizás no te interesaría tanto; y ahí está el principio de escasez –hemos vivido millones de años en escasez.

N+1: ¿Es complicado hablar de ciencia en nuestra sociedad en medio de una oferta de un formato de entretenimiento excesivamente ligado al espectáculo, por ejemplo?

Si, lo es. Pero hay que darle. Es importante que la difusión científica esté acompaña de diversión. Trato en todo lo que se puede ser divertido, jugar un poco, hacer el ridículo de rato en rato. Vuelvo a la usanza diaria una palabra difícil como el cortisol. Le digo a la gente “no se cortisoleen” y ellos lo empiezan a usar.

«Si hacemos todo serio será complicado, le exigimos demasiado a la audiencia» 

...algunos pueden hacerlo, pero la mayoría no lo hará. Prefiero hacerlo yo para que ellos se acerquen un poco más. El desafío es que otros lo vean y quieran hablar de difusión científica: que no se quede en media hora, sino en 3 o 4 horas.

N+1: ¿Quienes son tus referentes en divulgación?

Edward Punzet, a quien todavía veo en YouTube, y Jacques-Yves Cousteau, que habla de naturaleza. Sigo mucho a varios YouTubers científicos.

N+1: ¿Por qué crees que habiendo tanto buen material este no llega a los medios de difusión masiva?

Hay un poco de pereza creativa, la gente no se arriesga a jugar con otras cosas. He escuchado a muchos pseudocomunicadores que dicen que la televisión no está hecha para educar sino para entretener. ¿En qué momento la educación y el entretemiento viven separados? Que ellos no lo puedan hacer no es que no se pueda hacer. Todos hemos aprendido jugando. Hemos evolucionado jugando. Los niños juegan por que al jugar están aprendiendo. Hay un placer al lado del aprendizaje. Debemos hacer que la televisión y redes sean herramientas de comunicación buena.

N+1: Cuéntanos lo que estás haciendo con tu empresa llamada también La Neurona Reina…

Hago que la gente de las organizaciones sepan cómo tomar decisiones. Por qué se anuncian cambios, el equipo parece entusiasmado, pero al día siguiente hacen lo mismo. Para cambiar el comportamiento de alguien, debo entender el cerebro. No es suficiente gastar millones en capacitación, estrategias, si no sabemos que estas no quedan bien grabadas a las 3 pm. O por qué aumentarles el sueldo es distinto a darles bonos, motivándolos permanentemente. O si son mejores las paredes bajas para la comunicación. O si el estiramiento cada dos horas hace a la gente más productiva, o si abrir los brazos vuelve la voz más segura, y el otro va a escuchar, y si esto genera un efecto rentable en la organización.

N+1: ¿Qué te parece el trabajo de N+1 de llevar las noticias de ciencia y tecnología a una audiencia masiva?

Me encanta, necesitamos más gente haciendo esto. Como un cardumen de peces, mientras más juntos están más ojos vigilantes hay así debemos de ser. El trabajo de ustedes es fundamental para que más gente se meta a esto. La clave está en hacer que esto sea flor con néctar para una abeja.

 

Daniel Meza

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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