Los tiburones son ‘fósiles vivientes’: su largo genoma revela que han evolucionado muy lentamente

Chiloscyllium punctatum. /Steve Childs / Flickr.com

Científicos japoneses que secuenciaron los genomas del tiburón de bambú de banda marrón (Chiloscyllium punctatum) y del tiburón japonés (Scyliorhinus torazame), y reensamblaron el genoma del tiburón ballena (Rhincodon typus). La secuenciación completa, por primera vez, de los genomas completos de las dos especies de tiburones ha revelado que son "fósiles vivientes" genéticamente hablando. El equipo descubrió que el gran tamaño del genoma se debe a inserciones masivas de elementos repetitivos. Al mismo tiempo, los genomas de los tiburones han evolucionado lentamente, lo que significa que han mantenido muchos repertorios genéticos ancestrales.

De acuerdo con el estudio, publicado en Nature Ecology & Evolution, algunos tiburones han "perdido" muchos receptores olfativos, así como la mayoría de los receptores sensibles a la luz, y han perdido total o casi completamente su capacidad de ver el color durante su proceso de adaptación a la vida en aguas profundas. Los análisis mostraron que todos los tiburones tenían genomas bastante grandes: 4,7 y 6,7 mil millones de pares de nucleótidos en el tiburón de bambú de banda marrón y en el japonés, respectivamente; y 3,8 mil millones de pares de bases en el tiburón ballena. Los investigadores encontraron en los genomas una cantidad bastante grande de ADN "basura" (partes del genoma cuyas funciones aún se desconocen) y, en comparación con otros vertebrados, una distribución más "escasa" de genes y elementos reguladores. Los investigadores también encontraron que la evolución molecular de los tiburones era más lenta que la de los peces con aletas radiadas.

Al comparar los genomas de los tiburones y otros vertebrados, los autores encontraron que los tiburones ya tienen genes hormonales que regulan la homeostasis y las funciones reproductivas en los mamíferos. Según los investigadores, esto sugiere que estos genes ya estaban en el antepasado de los gnastómatos.

Los resultados también mostraron que el tiburón japonés solo cuenta, de entre los receptores fotosensibles, con las rodopsinas, que permiten ver en la oscuridad. Estos peces pueden vivir a profundidades de hasta 300 metros y, al parecer, se adaptan a la poca visibilidad en aguas profundas. La ballena y los tiburones bambú de banda marrón todavía tienen opsinas, sensibles en el rango rojo. Además, las tres especies han perdido la mayoría de los receptores olfativos. Quizás esto sugiere que los tiburones huelen, utilizando un mecanismo aún desconocido.

Hace unos meses, un equipo de investigadores de la Universidad de Chicago, el University College de Dublín (Irlanda) y la Universidad de Cambridge (Reino Unido) estudió un fósil de tiburón de 385 millones de años. Haciéndolo, encontraron evidencia que sugiere que los seres humanos y los tiburones compartieron un ancestro común hace aproximadamente 440 millones de años. Más detalles del estudio en Proceedings of the Royal Society B.

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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