Los tiranosaurios habrían usado un “camuflaje sísmico” para cazar sigilosamente a sus presas

Wikimedia Commons 

Cazar requiere que los depredadores sean lo suficientemente silenciosos para que sus presas no noten su presencia hasta que era demasiado tarde. Entonces ¿cómo hacían los gigantescos Tyrannosaurus rex para cazar? De acuerdo a una investigación publicada en el Journal Theoretical Biology, podrían haber usado sus propias como una especie de camuflaje sísmico.

Actualmente sabemos que los animales pesados ​​producen ondas sísmicas similares a un terremoto a cada paso que dan. Por lo tanto, es seguro asumir que los grandes dinosaurios también deben haber producido este tipo de ondas.

Para averiguar cómo los gigantes saurios pudieron haber aprovechado estas ondas sísmicas, Ernesto Blanco de la Universidad de la República (Uruguay) y sus colegas decidieron analizar 64 huellas fosilizadas dejadas por diversos dinosaurios grandes. Dentro de las muestras se encontraban herbívoros, omnívoros y terópodos carnívoros, un grupo que incluye a los famosos tiranosaurios.

Pies más largos, pisadas más sutiles

Blanco y su equipo encontró que los terópodos generalmente tenían pies más alargados con una relación longitud-anchura de 2, mientras que los dinosaurios omnívoros y herbívoros tenían pies con una relación longitud-anchura cercana a 1.

Luego los investigadores simularon el patrón de ondas sísmicas generadas cuando los pies de los dinosaurios tocaban el suelo. Descubrieron que las ondas producidas por los pies de los terópodos eran más débiles en la dirección a la que se dirigían. Esto quiere decir que los terópodos tenían una forma de pie que les habría permitido acercarse sigilosamente a sus presas mientras ocultaban su presencia "sísmicamente".

Además, algunas ondas sísmicas generadas por las pisadas de los depredadores se desplazaban hacia adelante, hacia donde podrían haberse encontrado sus presas. Sin embargo, las simulaciones sugieren que la intensidad de esas ondas era la misma hasta ya estaban a unos 25 metros de su objetivo.

Blanco sugiere que los pies alargados podrían haber evolucionado precisamente porque deberían haber dado a los terópodos una ventaja al momento de cazar, aunque dice que la idea deberá probarse con más detalle. "Hasta ahora, no hay evidencia de que un animal moderno use este camuflaje", dice Blanco. “Pero es un concepto nuevo. Así que tal vez es porque nadie lo estaba buscando antes", añade.

Aunque (afortunadamente) nunca podremos tenerlos en frente, es bueno saber que los T. rex podrían no alcanzarnos si corriésemos rápido. Una investigación publicada en julio del año pasado en Peer J encontró que los protagonistas de Jurassic Park en realidad corrían a un ritmo de paseo.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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