¿Meritocracia? La genética sugiere que para tener éxito es mejor nacer rico que talentoso

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Siempre lo sospechamos, pero no ha sido hasta ahora que una investigación de la genómica a cargo de la National Bureau of Economic Research, ha detectado que el éxito depende más de la riqueza que del talento.

Según el estudio llevado a cabo por los economistas Kevin Thom de la New York University y Nicholas Papageorge de John Hopkins mientras el talento genéticamente heredado se distribuye casi por igual entre los niños de familias de bajos ingresos y de ingresos altos, no ocurre lo mismo con el éxito. Por ejemplo, los niños menos dotados de padres de altos ingresos se gradúan de la universidad a tasas más altas que los niños más dotados de padres de bajos ingresos.  

El dinero, un gran determinante

Para llegar a esa conclusión, los investigadores tomaron los datos de un grupo de personas cuyo genoma estaba asociado a una alta ubicación académica (cuarto superior). De ese grupo de alto potencial, solo alrededor del 24% de las personas nacidas de padres de bajos ingresos logran graduarse de la universidad. Por otro lado, la tasa de graduación de personas con puntajes genéticos similares que tienen la suerte de nacer de padres de altos ingresos es del 63%.  

Eso contrasta con un hallazgo del otro extremo de la escala de puntuación genética: aproximadamente el 27% de los que aparecen en el cuarto inferior del índice genético, pero que nacen de padres de altos ingresos, logran graduarse de la universidad. Eso significa que al menos son tan propensos a graduarse como los estudiantes de bajos ingresos pero con mejores calificaciones.

"Va en contra de la narrativa de que existen diferencias genéticas sustanciales entre las personas que nacen en hogares ricos y los nacidos en la pobreza", dijo Thom a The Washington Post. "Si no tienes los recursos de la familia, incluso los niños brillantes, los que tienen un talento natural, tendrán que enfrentar batallas cuesta arriba", agregó.

Por su parte, Papageorge añadió que "se está desperdiciando su potencial. Y eso no es bueno para ellos, pero tampoco es bueno para la economía... Todas aquellas personas que no fueron a la universidad que tenían esas altas puntuaciones genéticas, ¿podrían haber curado el cáncer?"

Basado en un gigantesco estudio previo

El análisis de Thom y Papageorge se basa en los hallazgos de un gigantesco estudio publicado por un equipo independiente de una docena de autores en Nature Genetics en julio de este año, es el último resultado de un esfuerzo prolongado y continuo para llevar el análisis genético a las ciencias sociales.

El estudio examinó millones de pares de bases individuales a través de 1,131,881 genomas individuales en busca de evidencia de correlaciones entre genes y años de escolarización completados. Sintetizaron los hallazgos en una única puntuación que podemos usar para predecir el logro educativo basado en factores genéticos.

Thom y Papageorge estudiaron el índice y lo calcularon con un estudio de jubilación de larga duración patrocinada por la Administración de la Seguridad Social y el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento. Cerca de 20,000 de los encuestados, nacidos entre 1905 y 1964, proporcionaron su ADN junto con sus respuestas, lo que les permitió a los economistas agregar los puntajes genéticos de los logros académicos y económicos de los individuos.

Cabe aclarar que el análisis no depende de un solo "gen de la inteligencia" (eso no existe). Los genes interactúan de formas que aún no conocemos. En vez de vincular líneas individuales de código genético con características específicas, los científicos buscan correlaciones a lo largo del ADN. No se centran en lo que podría hacer cada par de bases, sino en lo que podrían explicar en conjunto.

Además, genética no es sinónimo de destino. La mayoría de los logros no pueden explicarse por factores genéticos, como señala el estudio. Existen otros factores ambientales como el ingreso de los padres y eso se puede solucionar con una sociedad más igualitaria.

Este estudio lleva a una conclusión muy parecida a uno llevado a cabo a comienzos de año por un grupo de investigadores de la Universidad de Catania (Italia). El equipo encontró que el secreto para volverse rico no estaba puesto necesariamente en el talento, si no que podría tener un gran factor de suerte.  

 


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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