DJI exige retirar estudio sobre la colisión de un dron contra un jet a 383 km/h y lo llama “alarmista” [VIDEO]

Universidad de Dayton en Ohio

La compañía china DJI, especializada en la fabricación de vehículos aéreos no tripulados para civiles, exigió eliminar las publicaciones y videos sobre el estudio en los que el dron Phantom 2 se estrella contra un ala de avión a una velocidad de 383 km/h. La solicitud está contenida en una carta dirigida al investigador Kevin Purmon, de la Universidad de Dayton en Ohio, quien dirigió el experimento en mención. La empresa china argumenta que las condiciones del experimento son improbables, y manifiesta en la carta su disconformidad con el poco detalle que la investigación proporciona sobre su propia metodología.

Los resultados del estudio fueron publicados en setiembre de este año. En el transcurso del experimento, los investigadores lanzaron el dron DJI Phantom 2 contra un ala de un avión ligero (Mooney M20) en una velocidad de crucero promedio típica de un avión comercial pequeño. Durante el experimento, el dron colisionó con el borde frontal del ala y en lugar de rebotar se zambulló en el metal, dobló los largueros y estropeó la tubería interna. El drone se metió por completo dentro del ala. Los investigadores argumentaron que tal daño en una colisión real no habría tenido consecuencias graves, pero si la velocidad fuera mayor (en el peor escenario), el avión no tripulado podría haber causado la caída del avión con pasajeros.

Enérgica respuesta de DJI

En su carta, DJI observó que la velocidad máxima de un avión de pistón ligero Mooney M20 es de 322 kilómetros por hora. Esto significa que el dron Phantom 2 debía volar a una velocidad de al menos 62 kilómetros por hora, mientras que el límite de velocidad para esta unidad era de 54 kilómetros por hora. Esto significa que incluso si todas las peores condiciones se presentan, la velocidad de colisión del avión no tripulado y el avión serían menores que en el experimento.

Además, la compañía china observó que los aviones generalmente alcanzan altas velocidades en alturas que los drones no alcanzan, lo que significaría que en condiciones reales no habría tal colisión en absoluto. En el caso del Mooney (DJI habla de un modelo J de 200 caballos de fuerza que se produjo de 1977 a 1987), la velocidad máxima de crucero de la aeronave es de 322 kilómetros por hora, y las velocidades de despegue y aterrizaje son 130 y 163 km/h respectivamente.

DJI también notó que los investigadores de University of Dayton Research Institute (UDRI), en Ohio, EEUU, obviaron las recomendaciones de la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos en términos de pruebas de resistencia de aviones a colisión con aves (todavía no se han desarrollado recomendaciones para dichas pruebas con drones). Tales recomendaciones indican que las pruebas deben realizarse a la velocidad de crucero de la aeronave, que es notablemente inferior a 383 kilómetros por hora para el M20.

Por su parte, los investigadores de la referida Universidad no revelaron detalles de la metodología de investigación, y no especificaron el modelo del Mooney M20. La empresa china parece estar enarbolando argumentos razonables, tomando en cuenta incluso que la versión moderna del Mooney M20, el M20V, producido en el 2017, tiene 280 caballos de fuerza y alcanza una velocidad máxima de 362 km/h, y tiene una velocidad máxima de crucero de 324 km/h.

Actualmente, no hay un consenso internacional sobre un método claro para determinar el peligro que los drones pueden representar para los aviones y los helicópteros. Las autoridades de aviación de varios países de todo el mundo, incluidos los Estados Unidos y el Reino Unido, están realizando varios estudios, cuyo objetivo es determinar el peligro de los vehículos aéreos no tripulados para aviones tripulados y desarrollar recomendaciones para probar la resistencia de los aviones y helicópteros a las colisiones con drones.

En noviembre del año pasado, un estudio de ASSURE determinó que los drones representan más peligro para los aviones que las aves. Se halló que las turbinas son las más resistentes, mientras que los bordes delanteros del ala y los motores podían recibir daños severos. 

 

Daniel Meza

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma.

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