OTAN realizará ejercicio militar donde probará robots y vehículos autónomos

OTAN

Las naciones del mundo suelen realizar ejercicios militares cada cierto tiempo para probar el poderío de su armamento. Pero lo que la Organización del Atlántico Norte (OTAN) está por hacer en Noruega es algo que jamás se ha visto: además del arsenal usual probará vehículos autónomos y robots.

Denominado Trident Juncture 18, es el mayor ejercicio militar de la OTAN desde el final la Guerra Fría. Participarán alrededor de 50,000 personas, 10,000 vehículos terrestres y más de 200 aviones y embarcaciones marítimas. También habrá un barco y un vehículo terrestre que pueden maniobrar por su cuenta, robots que extraen elementos útiles del almacenamiento para el personal militar e impresoras 3D que extraen piezas de repuesto.

Las innovaciones

El barco autónomo se llama Odin y ha sido diseñado para arrastrar un dispositivo de limpieza de minas detrás de él. Odin puede viajar a través de un campo minado naval mientras su dispositivo remolcado emite señales acústicas y magnéticas al agua para detonar minas cercanas. El barco también podría desplegar vehículos autónomos submarinos capaces de realizar inspecciones más cercanas. Tal sistema significa que los humanos no tienen que acercarse a los dispositivos explosivos sumergidos.

Otro vehículo que la OTAN probará en este ejercicio será un vehículo terrestre autónomo, el cual estará equipado con un arma a control remoto, que estará cargada con balas de salva. El vehículo puede seleccionar una ruta apropiada para conducir por su cuenta una vez que el operador haya elegido un punto de destino. El arma a bordo se utilizará como un sensor visual para probar las capacidades de vigilancia del sistema.


Bote autónomo Odin
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Otra novedad de Trident Juncture será la impresión 3D. Las fuerzas armadas europeas probarán una nueva instalación de la empresa de fabricación Fieldmade, la cual la apariencia de un gran contenedor, pero alberga impresoras 3D que pueden producir piezas de repuesto para vehículos bajo demanda.

Aunque la impresión será de piezas de plástico, no de metal mecanizado, sí es posible que las piezas de plástico reemplacen a las de metal en algunos vehículos, dependiendo de la carga que deban soportar. Los operadores de la instalación también se conectarán a un sistema similar utilizado por los marines de EE. UU. para ver con qué facilidad los dos equipos pueden compartir diseños.

Finalmente, la firma AutoStore está incorporando un sistema de almacenamiento y recuperación de equipos para este ejercicio. El sistema cuenta con una unidad repleta de compartimentos en los que se pueden guardar herramientas o piezas de repuesto. Pequeños robots cruzan la superficie y seleccionan cualquier elemento que el soldado o ingeniero desee.

Potenciales problemas  

Aunque este tipo de mejoras en el sector defensa están orientados a agilizar los ejércitos y hacerlos menos dependientes de los humanos en ciertas tareas. También, generan, a su vez problemas como ser más vulnerables a los ataques cibernéticos o a algún tipo de dispositivo de pulso electromagnético.

A estas vulnerabilidades se suma el hecho que depender cada vez más de sistemas autónomos para la guerra nos pone un paso más cerca a darles a las máquinas la capacidad de matar seres humanos. Este dilema ético es algo que muchos especialistas están buscando prohibir a toda costa por su potencial peligrosidad a futuro.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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