Día de los muertos: la fascinante historia de cómo tratamos a nuestros difuntos a través de la historia

Wikimedia Commons 

En la actualidad, cuando una persona muere, dependiendo del país y la cultura, se le suele o enterrar o cremar. Sin embargo, no siempre fue así. A través de nuestra historia hemos ido adquiriendo nuevas formas de deshacernos de nuestros muertos y en un nuevo video de TED-Ed, el historiador y autor Keith Eggener explica el pasado de nuestras prácticas funerarias.

La historia de los funerales humanos es un tema difícil de estudiar. La mayoría de animales prestan poca atención a los restos de sus seres queridos, y si regresamos lo suficiente en la evolución, nuestros antepasados ​​no fueron diferentes. En algún momento de la historia pasamos de dejar a nuestros cadáveres a deshacernos de ellos a propósito. Identificar cuándo se produjo este cambio es un reto.

Los primeros funerales

Durante un tiempo se creyó que los huesos encontrados en Atapuerca, España de hace 700 mil años eran la evidencia más antigua de un ritual mortuorio, debido a que se encontraron herramientas y otros utensilios. Pero nuevas investigaciones, sugieren una explicación algo más macabra: canibalismo.

Por lo tanto, los primeros rituales funerarios tienen aproximadamente 40,000 de antigüedad y pertenecen a los restos carbonizados de una mujer aborigen australiana cerca del lago Mungo. Sin embargo, aunque no se pueda establecer un momento exacto, podemos buscar una razón.

En su video, Eggener sugiere que los primeros entierros podrían haber sido menos que solemnes, ya que los que se encontraban en la parte inferior de la escalera social fueron arrojados a un pozo, mientras que a los más altos se les dio una despedida más elaborada. Y en algún momento, es posible que se haya visto al entierro como una opción más adecuada con el fin de evitar a los deudos la traumática experiencia de ver a su ser querido descomponerse en el ambiente.

Cualquiera que haya sido la inspiración, los entierros eran relativamente comunes cuando aparecieron los primeros asentamientos hace unos 10.000 años. Las culturas de todas partes comenzaron a almacenar a sus muertos en lugares compartidos, como catacumbas subterráneas o necrópolis suburbanas. De hecho, la palabra “cementerio” proviene de las palabras griegas antiguas que significa cámara de dormir.

La época moderna y el futuro

Hoy vemos este tipo de paisajes como lugares sombríos adecuados para la contemplación. Sin embargo, toda esta actitud de “descansar en paz” ​​también ha variado a lo largo de los siglos. Por ejemplo, durante el medioevo, los cementerios eran lugares donde a menudo se celebraban mercados y ferias, y los granjeros pastaban su ganado.  

Según Eggener, nuestra apreciación histórica del cementerio como centro comunitario comenzó a perder su atractivo a finales del siglo XIX, coincidiendo con el aumento de la popularidad de los parques públicos y jardines botánicos. Aunque aún hoy se le utiliza como lugar turístico o para realizar conciertos de metal.

En todo caso, el cementerio no es la única costumbre funeraria en la actualidad. Por ejemplo, en el Tíbet y Mongolia, los cuerpos son dejados deliberadamente al aire libre para que sean consumidos por los animales carroñeros. También hay muchos ejemplos de momificación que todavía ocurren en todo el mundo.

Pero, ya pensando en el futuro, se hace necesario que nos planteemos nuevas formas de despedirnos de nuestros muertos. No solo por el espacio que ocupan los cementerios, sino también por la contaminación que generamos al descomponernos. Las opciones propuestas van desde convertirnos en abono para árboles, hasta evitar totalmente la muerte.

 

Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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