¿Un científico ruso apuñaló a otro en la Antártida por hacerle ‘spoiler’ de un libro? No hay evidencia de que fuera así

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Hace unas semanas, daba la vuelta a mundo la noticia de que el ingeniero Sergei Savitsky había atacado al soldador Oleg Beloguzov en la cantina de Bellingshausen, una pequeña estación de investigación rusa en la isla King George, en la Antártida. Según el medio rusos 47News, el 9 de octubre a las 3 p.m. hora local, Savitsky apuñaló a Beloguzov con un cuchillo, lo que provocó que fuera trasladado de urgencia a un hospital en Chile, donde se dijo que se encontraba en condición estable.

El detalle más viral del suceso ha sido la razón por la que este científico ruso quiso acabar con la vida de su compañero: supuestamente, le reveló el final de un libro que estaba leyendo. Pues bien, el origen de esta hipótesis no tiene un origen claro, informa Livescience, y si bien una fuente anónima dijo a la agencia de noticias rusa Interfax que las tensiones probablemente surgieron por pasar seis meses juntos en lugares cerrados, no ofreció más información sobre lo que pudo haber llevado a Savitsky a cometer esa barbaridad.

De acuerdo con los términos del Tratado Antártico, elaborado en 1959 y que ahora representa a 53 naciones, las personas que viven y trabajan en las bases de investigación en la Antártida que cometen delitos están sujetos a la jurisdicción de sus países de origen. Después del ataque, Savitsky volvió a Rusia, donde fue recibido por agentes de policía. Dos días después, los funcionarios del Tribunal de Distrito de Vasileostrovsky en San Petersburgo acusaron a Savitsky de intento de asesinato y lo condenaron a arresto domiciliario hasta el 8 de diciembre, informa 47News.

Crímenes helados

También se ha repetido hasta la saciedad la idea de que se trataba del primer crimen en la Antártida, pero ha habido más incidentes similares a lo largo de la historia. En 1996, los agentes del FBI visitaron la Antártida para investigar una pelea que se desató en la Estación de Investigación McMurdo, cuando un hombre atacó a otro con un martillo, contaba un artículo de The Spokeman ese año. 

Y en el 2000, un astrofísico australiano llamado Rodney Marks murió de envenenamiento con metanol "en circunstancias misteriosas" mientras estaba en la Estación Amundsen-Scott del Polo Sur; Su muerte fue investigada por las autoridades, pero no fue catalogado como homicidio, según el New Zealand Herald.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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