La historia del “platillo volador” que se estrelló en el desierto hace más de una década

NASA 

La mañana del 8 de setiembre del 2004 un platillo volador proveniente del espacio exterior se estrelló violentamente en el desierto de Utah (EE.UU.). El objeto había sido rastreado por radares y dos helicópteros habían estado cerca esperando su reingreso.


Científicos de NASA inspeccionando los restos de la misión Génesis
NASA
 

Nop, no fueron Aliens

Sin embargo, no se trataba de una nave alienígena ni un vehículo extraterrestre. El platillo que yacía medio enterrado en el desierto, era en realidad la cápsula de retorno de la nave espacial Genesis, la cual había sido lanzada por NASA unos años atrás con la misión de estudiar nuestro sol. Lamentablemente, no se suponía que debía aterrizar de una manera tan brutal.

La misión Génesis fue un proyecto de NASA que envió una nave espacial para estudiar el viento solar de nuestra estrella, reunir muestras y devolverlas a la Tierra. Al recopilar datos sobre la composición de las partículas cargadas que fluyen desde la corona solar, los investigadores esperaban determinar con precisión la composición del Sol y aprender más sobre los elementos que existían cuando se formaron los planetas del Sistema Solar.

Para traernos muestras de viento solar, la nave Genesis que había sido lanzada en 2001, estaba equipada con una cápsula de retorno de muestra que contenía un recipiente, el cual había servido para reunir compuestos del viento emitido por nuestra estrella. La nave había estado dos años orbitando el punto 1 de Lagrange, uno de los lugares en el espacio donde se encuentra la gravedad de la Tierra y el Sol.

La nave capturó el viento solar al desplegar una serie de matrices de colectores, cada una cargada con materiales de alta pureza como aluminio, zafiro, silicio e incluso oro. "Los materiales que utilizamos en los conjuntos de colectores Genesis tenían que ser físicamente lo suficientemente fuertes para ser lanzados sin romperse; retener la muestra mientras el Sol la calentaba durante la recolección, y ser lo suficientemente puros para poder analizar los elementos del viento solar después del retorno de la Tierra", explicó en su momento, Amy Jurewicz, científica del proyecto.


Representación artística de la nave Génesis
NASA/JPL
 

Contrasuelazo

Sin embargo, no todo salió como se planeaba. Esa cápsula de muestra y su preciosa información se estrellaron contra el suelo en Utah, a una velocidad estimada de 310 km/h. Los paracaídas no se abrieron en el momento adecuado y ocasionaron el accidente.

Luego de una investigación exhaustiva, se encontró que el error estuvo en un conjunto de sensores, apenas del tamaño del extremo metálico de un lápiz que habían sido instalados al revés. Se suponía que estos diminutos dispositivos detectarían las crecientes fuerzas g cuando la cápsula caía en picado hacia el suelo y desencadenaba el despliegue de los paracaídas.

Como se puede imaginar, el choque provocó graves daños, rompiendo varios de los experimentos y contaminando la preciosa carga que contenía. Una vez que la cápsula fue recogida, el equipo del proyecto se dispuso a recuperar cualquier cosa que aún pudiera ser recuperada y estudiada.

Afortunadamente, la misión Génesis no se arruinó por completo, incluso después del impacto de la cápsula. Algunos de los materiales resistentes de los colectores sobrevivieron, y los investigadores lograron limpiar las superficies sin alterar el material solar incrustado en el interior.

Luego en los subsiguientes tres años, una serie de artículos fueron publicados sobre los hallazgos de Génesis. Gracias a la atrevida misión, aprendimos detalles sin precedentes sobre la composición del Sol y las diferencias elementales entre nuestra estrella y los planetas internos del Sistema Solar. Por eso NASA ahora le rinde homenaje publicando una foto de la misión en el sitio web de Astronomy Picture of the Day.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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