Una mutación ayudó a los habitantes de los Andes a digerir el almidón y a protegerse de la viruela

Aymaras de Chile
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Científicos trazaron la historia del asentamiento de las regiones altoandinas y la adaptación de sus habitantes a las duras condiciones de vida. Como informó en Science Advances, los habitantes de las montañas no solo se adaptaron a la hipoxia de altura, sino que también aprendieron a digerir el almidón y a protegerse de la viruela de una manera más efectiva que los habitantes de las llanuras.

Los investigadores consideran que las alturas de los Andes son un excelente "laboratorio" para estudiar la adaptación de las personas a condiciones extremas. A pesar de esto, la genética de los habitantes de los Andes es poco conocida. Presumiblemente, las personas se establecieron aquí poco después de que emigraron a América del Sur. Algunos investigadores creen que esto ocurrió hace unos 12.000 años, otros sugieren que ocurrió más tarde, hace 9.000-9.500 años.

Eventualmente, los residentes de las alturas tuvieron que adaptarse no solo a las duras condiciones naturales. La transición a un estilo de vida sedentario llevó a un aumento en la densidad de la población, a la escasez de recursos y al surgimiento de la desigualdad social y de propiedad, a la que también tuvieron que adaptarse. 

En las alturas de Perú 

Antropólogos y genéticos de los Estados Unidos, Alemania y Chile bajo la dirección de Anna di Rienzo de la Universidad de Chicago y Mark Aldenderfer de la Universidad de California decidieron estudiar la historia de la población de las alturas andinas. Con este fin, analizaron los genomas completos de siete personas que vivieron en el área del lago Titicaca en el territorio del Perú moderno. Los restos datan de un período de 6.800-1.500 años atrás. Los científicos utilizaron genomas de 25 personas de los Andes modernos como genomas de referencia, así como datos sobre polimorfismos de un solo nucleótido en los genomas de 24 aymaras que viven en las tierras altas de Bolivia y 39 indios Peuenche que habitan en áreas costeras en el sur de Chile.

Los resultados del análisis permitieron aclarar la fecha de la división de los primeros inmigrantes americanos hacia el sur y el norte: hace aproximadamente 14.750 años. Es de suponer que los paleoindios comenzaron a establecerse en las zonas montañosas hace unos 12.000 años, y la división en poblaciones de montañas planas y altas ocurrió hace unos 8.750 años.

Durante los últimos milenios, los residentes de las alturas se han adaptado a la hipoxia de gran altitud: tienen mutaciones en el gen DST, que en los ratones se asocia con la formación del músculo cardíaco. Además, se han adaptado a una dieta rica en almidón y han adquirido mutaciones en el gen MGAM, que codifica la enzima maltasa-glucoamilasa, la cual se forma en el intestino delgado y descompone el almidón.

Las tierras altas de los Andes eran uno de los centros agrícolas más antiguos de América del Sur. Hace unos 4.000 años, el maíz se cultivaba aquí, y hace unos 5.400 años, las papas. En los indios modernos Peenche estas mutaciones están ausentes. Sus ancestros durante miles de años, antes de la llegada de los europeos, se dedicaban a la caza y la recolección, y aparentemente, no tenían la necesidad de digerir una gran cantidad de almidón.


Modelo demográfico del poblado de los andes.
J.Lindo et al./ Science Advances, 2018

Además, según los cálculos de los investigadores, después de la aparición de los españoles en el continente, la tasa de mortalidad de los habitantes andinos era mucho más baja que la de los habitantes de las llanuras. En algunas áreas de América del Norte y del Sur, la tasa de mortalidad de la población indígena alcanzó el 90% (murió más del 90% de los indígenas Peuenche). Al mismo tiempo, del 23% al 27% de los residentes de las alturas murieron. Quizás esto se debió a mutaciones regulares que aumentaron su inmunidad y protegieron durante las epidemias de viruela.
 

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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