Efecto Coolidge: ¿Somos promiscuos por naturaleza?

Fotograma de la película 'To Die For' (1995)

Calvin Coolidge, un apocado presidente de Estados Unidos en la década de los 20 fue el supuesto protagonista de una anécdota que, aún sin constancia de que sucediera realmente, acabó dando nombre a un curioso efecto sexual. En 1955 Frank A. Beach, autor del estudio Patrones de comportamiento sexual, contó durante una conferencia que Coolidge y su esposa hicieron una visita a una granja experimental de gallinas donde encontraron a varios gallos manteniendo relaciones sexuales con una frecuencia que provocó la intriga de la señora Coolidge, a la que los encargados contaron que se apareaban una docena de veces al día aproximadamente. Entonces, ella contestó: “Cuénteselo al presidente cuando pase por aquí”. Después de eso, cuenta Beach, Calvin Coolidge pasó por la misma estancia y tuvo la duda de si la pareja del gallo era siempre la misma gallina, a lo que le respondieron que no, que lo hacía con gallinas diferentes. La historia dice que el presidente espetó: “Pues entonces cuénteselo a la señora Coolidge”-

Desde entonces, el efecto Coolidge es el nombre de un patrón descrito en psicología y biología en el que el tiempo de recuperación es mucho menor cuando el acto sexual va a realizarse con una nueva pareja y mucho mayor si se repite con la misma. Con el paso del tiempo, el reinicio del deseo sexual con parejas distintas se ha evidenciado también en mujeres

Normalmente, se explica porque, ante la posibilidad de una nueva relación sexual con un nuevo compañero o compañera, aumentan los niveles de dopamina, disminuyendo el periodo refractario en los hombres (el tiempo necesario para volver a tener una erección), y reseteando el deseo sexual en las féminas. 

Tanto hombres como mujeres

El Efecto Coolidge fue inicialmente demostrado con ratas, metiendo en una caja a un macho con varias hembras con las cuales se aparea hasta quedar saciado y perder el interés. Al introducir una nueva hembra en la caja, ésta reactiva el interés sexual por parte del macho. Esto ocurre porque el circuito neuronal dopaminérgico del área del refuerzo se activa con la presencia de un nuevo compañero sexual. En los animales este comportamiento es frecuente. En experimentos con ratas hembras se observó exactamente el mismo comportamiento que en los machos pero con niveles más bajos. 

Sin embargo, según este efecto, ante una relación sexual con la misma pareja, la reacción del sistema límbico, que gestiona respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales, es más lenta, necesitando para un nuevo acto sexual un tiempo de recuperación.

Según un artículo de The Times titulado Si beben y fuman, ¿por que viven tanto los españoles?, las razones de su longevidad serían la costumbre de pasear; la dieta mediterránea; beber vino tinto; comer tomates, aceite de oliva y almendras y menos ultraprocesados; dormir la siesta; descansar en el trabajo; usar un lenguaje feliz y positivo; la tradición de las tapas; y sí, el sexo. En este artículo te explicamos los beneficios que (quizá) pueden llevarte a una vida más larga. 

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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