ARA San Juan: luego de un año es encontrado el submarino argentino

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A finales del año pasado, el submarino argentino ARA San Juan perdió el contacto con la base naval desde la que partió. Luego de semanas de búsqueda se sospechó que lo peor había ocurrido con los 44 tripulantes a bordo. Ahora, la Armada de ese país ha anunciado que acaban de encontrar la nave en las profundidades del océano Atlántico.

"El Ministerio de Defensa y la Armada Argentina informan que en el día de la fecha, habiéndose investigado el punto de interés N°24 informado por Ocean Infinity, mediante la observación realizada con un ROV a 800 mts de profundidad, se ha dado identificación positiva al Ara San Juan", se informó en la cuenta de Twitter de la Armada en la noche de este viernes.

Según la prensa local, el ARA San Juan fue hallado por la empresa estadounidense Ocean Infinity a 800 metros de profundidad y a unos 600 kilómetros de Comodoro Rivadavia, donde estaba el centro de las operaciones de búsqueda. La compañía ya había optado por abandonar la búsqueda, pero el hallazgo de "un punto de interés" los hizo permanecer.

Ahora, durante la última noche, Ocean Infinity informó de un nuevo contacto, el número 24 desde que la empresa rastreaba el lecho marino en busca del ARA. Ante la señal, el buque Seabed Constructor se dirigió a la zona del contacto con un robot submarino, que finalmente fue que el dio la "identificación positiva" del sumergible.

El triste caso

Además de la compañía norteamericana, otras misiones militares de ocho países habían estado buscando desesperadamente el submarino cuando se supo que había cortado comunicaciones. Lo último que se supo de la nave es que había reportado un desperfecto eléctrico, por lo cual había sido ordenado desde su base a regresar. Debía recorrer una distancia de unos 2.000 km en el Atlántico Sur, desde la Ushuaia hasta Mar del Plata, donde se halla la base naval desde la que partió.

En condiciones regulares, el San Juan —en funciones desde 1985— podía pasar 90 días sin ayuda externa, en cuanto a combustible, agua, aceite y oxígeno. Solo necesitaba emerger a la superficie una vez al día, o cada dos o hasta tres días, para recargar baterías y aire, de acuerdo con el portavoz de la Armada argentina, Enrique Balbi, según el diario El Mundo. Caso contrario, los tripulantes contaban con siete días de oxígeno.


Ruta, lugar y fecha de último contacto del submarino San Juan
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La ficha del San Juan

La nave de 66 metros de eslora y 7 metros de manga tenía a bordo a 44 tripulantes, cuya última comunicación se dio a 430 kilómetros de la costa argentina de la Patagonia. La Marina argentina en un inicio descartó que el desperfecto reportado haya tenido alguna relación con la desaparición del San Juan. El submarino, si bien con 32 años de antigüedad (excediendo en dos los de su vida útil), había sido reacondicionado con nuevos motores y baterías hace cinco años. La nave podía soportar una presión de hasta 600 metros de profundidad.

El San Juan tenía como principal misión en la zona la vigilancia y el combate a la pesca ilegal. Siendo un submarino, su naturaleza es la de una nave sigilosa y por tanto de difícil detección. La BBC cita a Robert Farley, un profesor de la Universidad de Kentucky (EE.UU.), especialista en el tema, para detallar que es difícil rastrear un submarino si está "descansando" en el lecho marino, pues no hace ningún "ruido": "El ruido, que de otro modo sería captado por el llamado sonar pasivo, está distorsionado y [el submarino] es detectado por el sonar activo como si fuera el fondo del mar". O sea, pasa desapercibido para un sonar.

Un submarino flota cuando el peso del agua que desplaza es igual a su propio peso, lo que crea una fuerza hacia arriba llamada fuerza de flotación, en oposición a la gravedad (que hundiría a la nave). Para controlar su flotabilidad, el submarino tiene tanques de lastre y tanques auxiliares o de compensación, que llena con agua o aire, dependiendo del movimiento que se quiera logar.

Cuando el submarino está en la superficie, los tanques de lastre se llenan de aire y la densidad total del submarino es menor que la del agua circundante. A medida que el submarino se sumerge, los tanques de lastre se inundan con agua y el aire en los tanques de lastre se ventila desde el submarino hasta que su densidad total es mayor que el agua circundante y el submarino comienza a hundirse (flotabilidad negativa).

A fin de emerger nuevamente a la superficie, el submarino conserva una reserva de aire comprimido en tanques, no solo para volver a flotar sino también como soporte vital para su tripulación. En situaciones regulares, el personal a bordo respira oxígeno que se va produciendo en el mismo barco a través de plantas de electrólisis, que procesan el agua de mar y que mediante electricidad descomponen el líquido en hidrógeno y oxígeno.

El aire enrarecido

Sin embargo, a diferencia de nuestra atmósfera (que tiene 78% de nitrógeno, tan solo 21% de oxígeno, y el resto de argón y dióxido de carbono), la situación en un submarino es distinta. Mientras el nitrógeno y argón no nos sirven para nada, la situación con el CO2 es distinta. Este gas es un producto residual de la respiración, cada vez que exhalamos aire este contiene un 4,5% de dióxido de carbono y mientras más se concentra, mayor peligro corremos de morir envenenados.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, en concentraciones altas, el dióxido de carbono conduce a un aumento en la frecuencia respiratoria, taquicardia, arritmias cardíacas y problemas de conciencia: “Concentraciones> 10% pueden causar convulsiones, coma y muerte”. El CO2 es distinto del monóxido de carbono, el gas que, por ejemplo, sale del tubo de escape de un auto producto de la quema de combustibles fósiles.

Por ello, ante situaciones como la del San Juan, la tripulación pone en práctica entrenamientos enfocados en la reducción del ritmo respiratorio, no solo para no gastar oxígeno, sino además para no contaminar con dióxido; asimismo, se comunican verbalmente lo mínimo indispensable.

Así, un submarino, para conservar un ambiente respirable, debe: procurar cosechar/generar oxígeno y mantenerlo a niveles normales; remover el dióxido de carbono, para, también, mantenerlo en proporciones normales; y retirar la humedad que provoca la respiración humana. Esto último se logra con deshumidificadores, como los que se puede comprar en un centro comercial para el uso casero. No obstante, limpiar de dióxido es tarea más complicada.

La cal sodada (hidróxido de sodio e hidróxido de calcio) en dispositivos llamados depuradores puede ayudar en ese proceso. El dióxido de carbono queda atrapado en la cal sodada por una reacción química y se elimina del aire.

Sin embargo, todo esto tiene un periodo de tiempo limitado y una vez pasado el mes de pérdida de contacto las esperanzas de los familiares van desapareciendo. Ahora, luego de más de un año solo queda despedir adecuadamente a los tripulantes e investigar qué es lo que ocurrió.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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