El colosal búnker nazi para submarinos que nunca funcionó [FOTOS]

Los nazis han dejado muestras de su poderío militar: arquitectura, armas de todo tipo y construcciones militares que incluso no se pudieron usar. Un ejemplo de lo último es el imponente búnker para submarinos Valentín, erigido entre el verano de 1943 y la primavera de 1945. El proyecto militar, descomunal por donde se le vea, apuntaba a ser un gigantesco taller para el montaje final de los submarinos de la Kriegsmarine. 

 


Vista aéra del Denkort Bunker Valentín.
Wikimedia Commons

 

La construcción de del Denkort Bunker Valentín, localizado cerca del río Weser en Bremen, respondía a la necesidad de construir submarinos durante la Segunda Guerra Mundial. Fue erigida entre 1943 y 1945 con grandes esfuerzos, pero fue dañada por ataques aéreos y no pudo ser terminada. Fue la instalación fortificada para submarinos más grande de Alemania.

 

Wikimedia Commons


La producción de submarinos en los astilleros alemanes había sido drásticamente reducida por los bombardeos de la Royal Air Force y  Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos. Así que en 1944 se pusieron en funcionamiento muchos centros de producción a prueba de bombas, como por ejemplo el refugio para submarinos del Mar del Norte III, en la isla alemana de Heligoland, Fink II y Elba II en Hamburgo y Kilian en Kiel. 

Wikimedia Commons

Bajo el nombre en clave de Valentín, se pretendía que la instalación se utilizara para el montaje final de los submarinos Tipo XXI, a partir de abril de 1945, 3 barcos mensuales y desde agosto de 1945 una entrega mensual de un mínimo de 14 barcos. Además de esto, ya estaba previsto otro búnker más llamado Valentin II.

Valentín está hecho completamente de hormigón, y tiene 426 metro de largo por 97 metros de ancho. Sus paredes tienen 4.5 metros de espesor. La altura de la estructura es de entre 22, 5 y 27 metros. El techo estaba construido con docenas de grandes vigas de hormigón armado. La construcción requirió 500.000 metros cúbicos de hormigón.

Así se ve Valentín actualmente. 

 

Toda la construcción demandó la fuerza de trabajo de alrededor de 10.000 trabajadores esclavos, incluyendo trabajadores de los territorios ocupados, prisioneros de guerra franceses y soviéticos y aquellos procedentes de los campos de concentración.

Bundesarchiv, Bild 185-10-05A

 

La idea era montar submarinos a partir de piezas prefabricadas hechas en otros astilleros nazis, que eran enviados a Valentín en barcazas.

Pese a los inmensos esfuerzos por hacerla impenetrable, la estructura no resistió tanto. Los aviones británicos también atacaron la fábrica de submarinos el 27 de marzo de 1945 y, tres días después, hizo lo propio la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, lanzando bombas Disney, capaces de penetrar en el hormigón sólido antes de explotar.

Plano de Valentín, tomado de la Fuerza Aérea de 1946 en los resultados del proyecto Ruby.

 

Pese a la inicial resistencia, al final tuvo que ser abandonada y la zona fue ocupada por los de Churchill. Tras la guerra, los Aliados usaron el edificio para probar la eficacia de bombas contra el hormigón. Más tarde, el lugar no se demolió y acabó convirtiéndose en un parque de diversión para niños de alrededores. Entre el 60 y el 2010, el búnker fue usado por la marina de guerra alemana como un depósito.

 

Esclavos que construyeron el búnker.

 

Daniel Meza

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma.

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