“La eyaculación precoz no existe”

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Cuando en 1948 se publio el Informe Kingsey, eyacular 30 segundos después de haber empezado el coito no solo no era un problema, sino algo digno de un superhombre. Esta premura en el acto sexual tenía una clara funcion adaptativa, así que no había razones para alargar el acto.

Los tiempos cambian y, en los 70, otro documento, realizado por Shere Hite, consiguió que el deseo femenino fuera incluido en las prácticas sexuales. En este momento, el tiempo que duraba la penetración se colocó en el punto de mira. Desde entonces, se ha considerado que los hombres que duraban menos de los deseado, es decir, que eyaculaban antes de que su ompañera acanzara el orgasmo, tenían un problema.

De hecho, la eyaculación precoz es la mayor demanda en las terapias por parte de los hombres, más incluso que la disfunción eréctil, dice la sexóloga Laura Morán en una charla ofrecida en el evento anual de divulgación científica Naukas. Para este problema hay todo tipo de tratamientos como anestésicos, ácido hialurónico, o los preservativos retardantes; o entrenamientos como el de la parada y arranque, explica.

Según el DSM, la eyaculación precoz es un patron de eyaculación recurrente que tienen lugar duranten el minuto siguiente a la penetración y produce malestar. Para que se considere como tal, tiene que pasar durante 6 meses en al menos un 75% de las ocasiones. De acuerdo a los datos de la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS), el 43% de los hombres la ha sufrido alguna vez.

Un invento

Sin embargo, la sexóloga considera que la eyaculación precoz es un invento. “¿Qué ha pasado para que el tiempo que tarde un hombre en eyacular sea la variable que defina a una relación sexual como exitosa o como fracaso?”, se pregunta. Una de las razones, afirma, es el coitocentrismo, es decir, colocar a la penetración en el centro de la relación sexual, aunque se sabe que no es la mejor manera de que la mujer llegue al orgasmo. Otro, es la conocida como multiorgasmia femenina, “ un santo grial que hay que alcanzarla durante la penetracion”. Y por último, la responsabilidad masculina.

Para la experta, sin embargo, no se trata de una cuestión de tiempo, sino de falta de autoconocimiento y de control de la propia eyaculación. “En terapia estamos intentando empezar a llamarlo eyaculación involuntaria, porque no es una cuestion de tiempo sino de autoconocimiento del punto de no retorno”. El punto de no retorno es aquel por el que, incluso sin estimulación, llega la eyaculación. Muchos hombres, dice Morán, no identifican ese momento, porque “están entrenados en la masturbación rápida o centrados en el placer de sus parejas”.

Para la sexologa, “no hay hombres rápidos o muejeres lentas”. Y recuerda que no se trata de durar, sino de disfrutar.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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