Cocacola y otras multinacionales tumban la implantación del polémico semáforo nutricional en España

El Ministerio de Sanidad de España anunció hace algunas semanas que implantaría un nuevo etiquetado nutricional más avanzado llamado Nutriscore, consistente en un código de tres colores, verde, amarillo y rojo, una especie de semáforo nutricional que pretendía medir la calidad de cuatro nutrientes en cada alimento: grasas, grasas saturadas, azúcares y sal.

Además del colorido, la particularidad del nuevo etiquetado radicaba en que la cantidad de referencia dejaba de ser 100 gramos, y empezaba a ser una porción, una medida que no está regulada por ninguna autoridad alimentaria. De hecho, la Unión Europea obliga al sector de la alimentación a mostrar a los consumidores la información nutricional por 100 gramos y mililitros.

Pero antes de implantar esta novedad, ya se ha rechazado: Coca-Cola, Nestlé, Unilever, Mondélez y Pepsico han decidido suspender la implantación de sistema de etiquetado nutricional evolucionado argumentando la imprecisión de la porción como medida básica.

La Organización de Consimidores y Usuarios (OCU) había pedido a la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) que impidiera la implantación del semáforo por el sector, porque “las porciones de consumo estaban definidas por las empresas y eran poco realistas”, informa El País. Las porciones, según el organismo, varian en función del alimento, algo que impide la comparación entre alimentos.

Etiquetado nutricional en el mundo

El también llamado Etiquetado Nutricional Frontal es un intento por traducir los valores nutricionales de un producto a una escala de color y una puntuación en letras, que va de la A a E y del color verde al naranja oscuro. De tal modo que los verdes identificarán los alimentos más saludables y los rojos, los de menor calidad nutricional.

El Ministrerio explicaba su funcionamiento en este hilo de Twitter hace unos días:

España no habría sido el primer país de la UE en implantar Nutriscore. Francia ya ha aplicado el modelo hace seis meses y está pendiente de introducirse en Bélgica y Portugal. Países latinoamericanos, con Chile a la cabeza, se han decantado por el sistema de esquelas o sellos negros. Esto consiste en sellos de advertencia de color negro si los alimentos tienen alto contenido calórico o de grasas saturadas, azúcares o sales. Además, Chile libra una batalla ejemplar contra la comida basura que le ha llevado a prohibir o gravar muchos de los alimentos menos saludables.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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