Los drones son un medio seguro para transportar órganos

Joseph Scalea

Investigadores se convencieron de que el envío de órganos por dron no daña sus tejidos, por lo que el órgano puede ser utilizado para un trasplante. Como informó IEEE Journal of Translational Engineering in Health and Medicine y un editorial de IEEE Spectrum, los científicos transportaron un riñón de donante a una distancia de 4,8 kilómetros utilizando un vehículo aéreo no tripulado. La biopsia del tejido antes y después del vuelo no reveló ningún daño.

Después de que un paciente, que está esperando el trasplante, encuentra un órgano, debe ser trasladado al hospital donde se realizará la operación tan pronto como sea posible. Cuanto más tiempo pase el cuerpo fuera del cuerpo humano, mayor será la probabilidad de que luego trabaje peor.

El Dr. Joseph Scalea, que trabaja en el Centro Médico de la Universidad de Baltimore, EEUU, decidió probar qué tan bien se preservarían los órganos humanos después de ser transportados en drones. El nuevo método aceleraría la entrega y aumentaría las posibilidades de un trasplante exitoso. El científico reunió a un equipo de personal universitario, incluidos ingenieros y desarrolladores, y organizó las pruebas.

Los autores optaron para el transporte el hexacóptero DJI Matrice 600 Pro. Para las pruebas, los investigadores tomaron los riñones de una persona fallecida con una lista completa de enfermedades. No eran adecuados para el trasplante, pero sí para los experimentos. Antes y después del vuelo, los investigadores tomaron muestras de tejido para la biopsia.

Para monitorear el estado de los órganos durante el transporte, los científicos diseñaron un biosensor sin contacto con el cual midieron la temperatura dentro del contenedor, la presión, la altura a la que voló el dron, su ubicación y la vibración del contenedor.

Para comparar, los investigadores transportaron los órganos utilizando un avión con un motor turbohélice King Air. En total, los autores realizaron catorce series de pruebas, durante las cuales el dron voló a una altura de 122 metros, alcanzó una velocidad máxima de 67,6 kilómetros por hora y voló a una distancia máxima de 4,8 kilómetros, lo que, según los autores, corresponde aproximadamente a la distancia entre dos hospitales de la ciudad.

Resultó que el riñón sobrevivió bien al transporte: una biopsia de los tejidos tomados antes y después de los vuelos no reveló ningún cambio. La temperatura durante los vuelos fue estable y se mantuvo a 2,5 grados centígrados, la presión también fue normal. Las vibraciones al volar en un avión no tripulado eran incluso más bajas que cuando se volaba en un avión normal.

"Este es el primer paso de varios, que permitirá que los pacientes obtengan órganos vitales más rápido y con mejores resultados", dijo Scalea.

 María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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