Las ranas revelan el secreto de su ‘eterna juventud’: el reemplazo de sus cromosomas sexuales

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Las ranas viven una suerte de eterna juventud y su elixir es la capacidad para reemplazar sus cromosomas sexuales a lo largo de su historia evolutiva, según una nueva investigación publicada en Nature CommunicationsLos autores han reconstruido los eventos de reemplazo de cromosomas sexuales en 24 especies de ranas desde su antepasado común, hace 55 millones de años, descubriendo que se han producido, al menos, 13 eventos de reemplazo de cromosomas sexuales en un grupo de ranas que incluye especies ibéricas como la rana patilarga, rana iberica, o la rana verde común, Pelophylax perezi.

Los cromosomas sexuales de las especies se encargan de determinar el sexo biológico de los individuos y se caracterizan, entre otras cosas, porque su tasa de recombinación, es decir, el proceso por el que la información genética contenida en los cromosomas forma nuevas asociaciones, es menor que en el resto del genoma. Esto hace que, además de diferenciarse cada vez más entre sí a lo largo de su historia evolutiva, los cromosomas sexuales tienden a acumular mutaciones dañinas que pueden provocar desde el mal funcionamiento de algunos genes hasta la infertilidad del individuo.

Según los investigadores, de la Universidad de Lausana (Suiza) y el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC, España), los anfibios llevan millones de años solucionando este problema a través del reemplazo de sus cromosomas sexuales: su capacidad para, a lo largo de su historia evolutiva, emplear diferentes cromosomas como determinantes del sexo. El trabajo ha descubierto que en los últimos 55 millones de años se han producido, al menos, 13 eventos de reemplazo de cromosomas sexuales en un grupo de ranas que incluye especies ibéricas como la rana patilarga, rana iberica, o la rana verde común, Pelophylax perezi.

Acumulación de mutaciones nocivas

Para reconstruir el número de reemplazos que han reconstruido la historia evolutiva de 24 especies de ranas desde el antepasado común, a partir del cual se diversificaron a lo largo de los últimos 55 millones de años y han caracterizado sus cromosomas sexuales empleando herramientas genómicas. "Además de contabilizar el número de eventos de reemplazo en las 24 especies estudiadas, hemos podido comprobar que este proceso no es aleatorio, sino que hay cromosomas que estas especies utilizan más frecuentemente como determinantes del sexo. En concreto, el cromosoma 5 ha intervenido en cinco de los trece eventos de reemplazo detectados", indica el investigador del MNCN Íñigo Martínez Solano en un comunicado.

La fuerza evolutiva que produce este alto porcentaje de reemplazo, según los científicos, es la acumulación de mutaciones nocivas para el organismo. Otros grupos animales, como las aves o mamíferos, también utilizan otras estrategias para reducir los efectos nocivos de la acumulación de mutaciones en los cromosomas sexuales, pero en el caso de las ranas y otros anfibios el mecanismo más común es el reemplazo de cromosomas sexuales, afirma Martínez Solano.

"Las marcadas diferencias entre sexos en los patrones de recombinación de los cromosomas sexuales que observamos en anfibios tienen como consecuencia la rápida acumulación de mutaciones deletéreas, por lo que existe una presión selectiva muy fuerte para su eliminación", concluye el investigador. 

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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