¿Duraría tu smartphone 12 años si no fuera por la obsolescencia programada?

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Cada poco más de un año, concretamente 15 meses, renueva su teléfono móvil el consumidor promedio. Según datos globales del sitio de información financiera MarketWatch, no se trata solo de un capricho capitalista, sino que la vida media de un teléfono móvil en la actualidad dura entre 18 y 24 meses.

El término obsolescencia programada empezó a utilizase en los años 50, aunque su historia viene de los años 20, cuadno los fabricantes de lámparas incandescentes se dieron cuenta de que, si vendían sus productos hechos con filamentos de carbono, que prácticamente duran para siempre, su negocio tendría una vida corta, así que decidieron usar un material con fecha de vencimiento como el tungsteno, que redujo la duración de las lámparas a 1.000 horas de uso.

Últimamente, las empresas de tecnología Apple y Samsung, se han enfrentado a acusaciones por fabricar sus productos con esta fecha máxima de vencimiento: el pasado 24 de octubre recibieron multas por parte de la Autoridad Garante de la Competencia y del Mercado (AGCM) de Italia por deteriorar los celulares a propósito. ¿Pero qué es la obsolescencia programada? ¿Es un mito o una realidad?

Grave problema medioambiental

Según cuenta a BBC Mundo Benito Muros, presidente de la fundación FENISS (Energía e Innovación Sostenible sin Obsolescencia Programada), quien lleva 19 años investigando esta cuestión, la "obsolescencia programada o planificada plantea un gravísimo problema a nivel medioambiental y también social".

Muros es de la opinión de que un smartphone fabricado para durar debería tener una vida útil de entre 10 y 12 años “en lo que respecta a la parte mecánica y electrónica”. El especialista dice que se generan toneladas de basura electrónica y "se fomenta la desigualdad en el mundo al permitir que se acumule la riqueza en manos de bancos y grandes corporaciones".

Hay sin embargo quien piensa que la obsolescencia programada en un sector que avanza a velocidades astronómicas, es simplemente una consecuencia inevitable de la propia exigencia del consumidor. Si la demanda es tener equipos cada vez más rápidos, con mayor almacenamiento o mejor cámara, no es extraño que la media de los consumidores cambien de equipo cada dos años, según este artículo de Clarín.

Durabilidad artificial o exigencia del mercado

La misma corriente defiende que la idea de que el arreglo o reemplazo de los distintos componentes debería ser algo sencillo y más económico es un mito. La durabilidad artificial, que se llama, radicaría según estas voces en sus componentes, como la batería, la pantalla, los botones, o la versión del sistema operativo, y no depende de la calidad de los productos, que los fabricantes defienden que son buenos (porque su interés es vender el meor producto posible).

Para Muros, la duración del software “debería ser de entre seis y ocho años, si se diseñara para que incorporara ciertos avances en materia de tecnológica que no lo dejen desactualizado". Muchas compañías fabricantes de software son acusadas de ralentizar las versiones existentes de manera deliberada cuando lanzan una nueva.Sin embargo, los programadores de sistemas operativos defienden que no se crean versiones de software con fecha de expiración. Muchos programadores aducen que la complejidad de la programación de los propios sistemas operativos los llevaba a contener fallas que pueden afectar el rendimiento de los equipos, algo que se va subsanando en posteriores actualizaciones.

Multas y disculpas

Aunque los fabricantes niegan mala praxis en la fabricación de sus productos, lo cierto es que la ley empieza a dar la razón a los consumidores. La razón por la que Apple fue multada por la AGCM de Italia es que no informó a los usuarios del iPhone 6 de que la actualización iOS 10 demandaba un mayor gasto energético y podía provocar “paradas repentinas”. Apple se enfrenta a una multa mayor que Samsung porque no informó correctamente a los usuarios sobre la vida útil de las baterías de litio de sus teléfonos y ciertos factores que contribuyen a su deterioro.

“Nunca hemos hecho nada que acorte de forma intencionada la vida de un producto Apple”, afirmó la compañía, según cuenta El País. “Tomaremos las acciones legales necesarias para apelar la decisión de la Autoridad Italiana de Competencia", afirma Samsung.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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