Expertos de MIT crean futurista avión de propulsión sólida que vuela sin hélices ni turbinas [VIDEO]

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Desde que se crearon por primera vez en el siglo pasado, los aviones siempre han tenido un motor con partes móviles para impulsarlos. Pero ahora un equipo de investigadores estadounidenses logrado fabricar el primer avión de estado sólido del mundo sin partes móviles, alimentado en vuelo por moléculas de aire sobrealimentadas.

La investigación, cuyos resultados ha sido publicados en Nature, usa una tecnología llamada "impulso de iones", y debido a que no quema combustible para crear el empuje, podría eventualmente reducir las emisiones de gases de efecto invernadero si la aviación la adopta de manera masiva.

La ciencia detrás

Un equipo de expertos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) logró desbloquear un proceso conocido como electroaerodinámica. En la parte frontal del avión colocaron una serie de electrodos paralelos compuestos de cables livianos que producían una carga enorme de +20,000 voltios, sobrealimentando el aire a su alrededor y separando los iones de nitrógeno cargados negativamente.

Paralelamente, en la parte trasera del avión colocaron filas de perfiles aerodinámicos ajustados a -20,000 voltios. Debido a esto los iones se mueven automáticamente de una carga positiva a negativa, arrastrando con ellos las partículas de aire que crean el llamado "viento iónico" para proporcionar sustentación a la aeronave.

La tecnología para crear viento iónico ha existido desde la década de 1960, pero siempre se pensó que no era lo suficientemente eficiente como para ser útil para la aeronáutica.

Un prototipo inspirado en Star Trek 

El equipo, liderado por Steven Barrett logró volar el nuevo avión, con una envergadura de cinco metros, una distancia de 55 metros a una velocidad de 17 km/h.  Aunque todavía no son grandes distancias o velocidades, las implicaciones de este modo de vuelo sin precedentes podrían cambiar las reglas de juego.

"El futuro del vuelo no debería ser cosas como hélices y turbinas", dijo Barrett a AFP. El ingeniero comentó que se inspiró de niño al ver Star Trek, donde fue sorprendido por los transbordadores que volaban sin partes móviles en sus sistemas de propulsión. "Debería ser más como lo que ves en Star Trek con una especie de brillo azul y algo que se desliza silenciosamente por el aire", añadió.

Y aunque el prototipo todavía está lejos de las naves de Star Trek, sí parece estar más cerca de otros aviones renovables, como la nave Solar Impulse II, que en 2015-16 utilizó la energía solar para volar alrededor del mundo. La única diferencia es que esta nueva nave no tiene hélices ni paneles solares, ni partes móviles.

Sin embargo, el equipo no solo demostró que era posible que las naves impulsadas por iones volaran, sino que, debido a la relativa falta de resistencia generada por los electrodos, predijo que la eficiencia aumentaría con la velocidad, lo que podría abrir el camino a aviones más grandes y más rápidos en el futuro.

"Claramente es muy temprano, pero el equipo de MIT ha hecho algo que nunca antes habíamos sabido que era posible, al usar gas ionizado acelerado para impulsar un avión", dijo Guy Gratton, ingeniero aeroespacial y profesor visitante en la Universidad de Cranfield, quien no participó en el estudio.  

Límites

Barrett, por su parte, dijo que creía que el prototipo actual podría ampliarse a "una cantidad significativa", pero advirtió que podría existir un límite a la cantidad de propulsión que puede producir la técnica. "Todavía no sabemos si existe tal límite y ciertamente intentaremos escalar lo más posible", explicó. "Todavía no sé si veré nuestro vehículo transportando personas pronto, pero obviamente estaría muy emocionado si ese fuera el caso".

El investigador añadió que la tecnología podría usarse en la piel de los aviones comerciales, reduciendo la resistencia y, por lo tanto, la energía necesaria para impulsar los modernos aviones de pasajeros. "Esta sería mucho más eficiente que la situación actual en la que tiene motores concentrados que generan empuje, que tienen que luchar contra un gran fuselaje pasivo que genera resistencia", dijo.

Las aplicaciones de este nuevo descubrimiento son diversas: desde posibles aplicaciones militares, incluido el desarrollo de aviones no tripulados y aviones silenciosos, hasta su uso en drones, robots y la industria aeroespacial.  


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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