Científicos logran desarrollar una placenta fuera del organismo de la mujer

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Investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) pudieron cultivar a partir de células de la placenta humana un organoide tridimensional similar a la placenta, que consta de varias capas celulares e incluso produce hormonas. Según los autores de la publicación en Nature, la "placenta in vitro" ayudará a estudiar en detalle la interacción de señales entre el cuerpo de la mujer y el embrión, y también a centrarse en el estudio de los trastornos del desarrollo fetal y las patologías asociadas con el embarazo.

Muchas anomalías en el desarrollo del feto, así como las condiciones del tipo de preeclampsia en mujeres embarazadas se desarrollan tras la interrupción del funcionamiento de la placenta. Este órgano se forma como resultado del crecimiento interno de las membranas del embrión (trofoblasto) en la pared del útero y proporciona nutrición, respiración al feto y una protección contra la inmunidad de la madre. Además, la placenta produce hormonas que son necesarias tanto para mantener el estado fisiológico del embarazo como para prepararse para la alimentación del feto. El estudio de las patologías asociadas con la placenta ha sido hasta ahora difícil debido a la falta de modelos adecuados.

El equipo, liderado por Ashley Moffett, desarrolló en una matriz de gel un organoide tridimensional (trofoblasto) genéticamente estable en que imita la función de la placenta en el primer trimestre del embarazo. De este modo, se demuestra que este miniórgano puede existir en el laboratorio durante mucho tiempo (hasta un año), y se puede "multiplicar" transfiriendo las células a una nueva matriz.

Para el desarrollo de "la placenta en un tubo de ensayo", los investigadores tomaron un material de donante: las células de placenta de varias mujeres, que se asentaron en una matriz especial.

Comparación de capas celulares en una placenta real y un organoide cultivado. /Margherita Y. Turco et al / Nature 2018

Como mostró el análisis del organoide, en la matriz se formó un verdadero trofoblasto velloso, con dos poblaciones celulares principales: células de la capa extravilosa que interactúan con el endometrio del útero y las arterias maternas, y células de sincitiotrofoblastos que son responsables del metabolismo y la producción hormonal. El miniórgano también fue capaz de producir hormonas, en particular, sintetizó gonadotropina coriónica, cuya detección en la orina subyace al trabajo de las pruebas de embarazo rápidas. Para confirmar la producción de la hormona, los autores del trabajo incluso analizaron el medio de crecimiento de la mini-placenta mediante una prueba de este tipo: la prueba mostró un resultado positivo.

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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