El ya muerto Solitario George sigue ayudándonos a comprender la extraordinaria longevidad de las tortugas gigantes

Solitario George. /Flickr

Solitario George fue, como dice su nombre, el último ejemplar de una especie de tortuga gigante Chelonoidis abingdonii, que se extinguió por completo tras su muerte en 2012. Pero aunque su especie muriera con él, su ADN sigue brindando pistas genéticas sobre su extraordinaria longevidad y la de otras tortugas gigantes de las Islas Galápagos, que pueden vivir un siglo en cautividad.

El análisis genético, realizado por investigadores de la Universidad de Yale (EE.UU.), la Universidad de Oviedo (España), la Conservación de Galápagos y El Servicio del Parque Nacional Galápagos, revela las claves genéticas que explican la larga vida de estos animales: una serie de variantes en el ADN relacionadas con su reparación, la respuesta inmune y la supresión del cáncer que no poseen otros animales con menor esperanza de vida. Los hallazgos se publican en Nature Ecology & Evolutio

"Solitario George todavía nos está enseñando lecciones", indica Adalgisa Gisella Caccone, investigadora principal del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de Yale y autora principal del artículo.

Entender el cáncer¿Qué perderíamos si desaparecieran todas las tortugas?

En 2010, Caccone comenzó a secuenciar todo el genoma del Solitario George, que vivió más de 100 años. Carlos Lopez-Otin, de la universidad española, analizó estos datos y los de la tortuga de Aldabra, que puede ser igualmente longeva y que, pese a ello, no desarrolla cáncer, para buscar variantes genéticas asociadas con la longevidad. "Anteriormente habíamos descrito nueve características del envejecimiento, y después de estudiar 500 genes en base a esta clasificación, encontramos variantes interesantes que podrían afectar a seis de esas características en tortugas gigantes, abriendo nuevas líneas para la investigación del envejecimiento", dijo López-Otin.

Solitario George. /Universidad de Yale

Según ha explicado a Efe el investigador del Instituto de Biología Evolutiva (IBE, España) y coautor del trabajo, Tomàs Marquès-Bonet, "para entender procesos básicos de la biología como el cáncer o el envejecimiento, los biólogos y los médicos recurren a cierto tipo de animales para hacer estudios genéticos. Es lo que se llama ‘genómica comparativa‘, una disciplina que estudia y compara genomas de especies diferentes para ver qué tienen en común y cuáles son sus diferencias”. Para el experto, “será un trabajo de décadas ver cuál es la contribución de cada una de estas variantes”. 

Pese a haber sobrevivido a los dinosaurios y vagar por la Tierra durante más de 200 millones de años, las tortugas se encuentran entre los animales más amenazados de la Tierra, por delante de las aves, los mamíferos, los peces o incluso los anfibios. La destrucción de su hábitat, la sobreexplotación de estos animales como mascotas, las enfermedades y el cambio climático son algunas de las razones que les han llevado a esta situación. Según un trabajo publicado en la revista Bioscience, las consecuencias ecológicas de la continua disminución y extinción de estos reptiles serán catastróficas, pues ellas son las encargadas de mantener sanas las redes alimentarias, dispersar semillas o crear hábitats necesarios para otras especies.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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