Nace en Brasil el primer bebé fruto de un transplante de útero de una donante fallecida

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Brasil ha sido el escenario de un hito en la medicina: el primer bebé nacido después de un transplante de útero de una donante fallecida se ha realizado en el Hospital das Clínicas, en São Paulo. La receptora fue una mujer de 32 años nacida sin útero debido a un raro trastorno genético y el órgano pertenecía a una mujer de 45 años que había muerto de una hemorragia cerebral.

El embarazo duró 35 semanas y tres días, tras los cuales nació por cesaria una niña de 2,55 kilogramos.  Durante el parto, el 15 de diciembre de 2017, se extrajo el útero trasplantado que, según los médicos, no mostró anomalías. Los resultados se publican en el último número de The Lancet.

La receptora tiene el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser, que afecta a aproximadamente una de cada 4.500 mujeres y provoca que la vagina y el útero no se formen correctamente. La operación que conectaba venas, arterias, ligamentos y canales vaginales de la matriz y el cuerpo de la receptora duró 10 horas y media. Tras la cirugía, la mujer permaneció en cuidados intensivos durante dos días antes de pasar otras seis jornadas en una sala de trasplante especializada. Para evitar que su cuerpo rechazara el nuevo órgano, recibió cinco medicamentos de inmunosupresión, así como otros tratamientos para combatir la infección y la coagulación de la sangre.

Unas seis semanas después de la intervención, comenzó a tener períodos y después de siete meses, se le implantaron óvulos fertilizados producidos mediante fecundación in vitro (FIV).

Intento número 11

Esta hazaña se había intentado otras 10 veces, en Estados Unidos, República Checa y Turquía, pero todas resultaron en fracaso. La técnica había podido llevarse a cabo usando órganos de donantes vivos, pero esto supone “una limitación importante ya que los donantes son raros, por lo general, están dispuestos y son miembros de la familia elegibles o amigos cercanos", opina el director del equipo de cirujanos Dani Ejzenberg, de la Universidad de Sao Paulo (Brasil), según BBC.

“El uso de donantes fallecidos podría ampliar enormemente el acceso a este tratamiento, y nuestros resultados proporcionan una prueba de concepto para una nueva opción para mujeres con infertilidad uterina”, concluye el científico.

El año pasado, unos fetos de cordero extremadamente prematuros pudieron ser mantenidos con vida en un útero artificial por cuatro semanas. El sistema, sin precedentes, usó una bolsa plástica llena de líquido y según indican sus creadores, podría ser empleado para salvar las vidas de bebes humanos prematuros en pocos años. El novedoso sistema reproduce de forma muy cercana el ambiente dentro del útero y reemplaza la función de la placenta, explicó el autor principal Alan Flake, médico en el Hospital del Niño de Filadelfia (EE.UU.). El sistema, sin embargo, deberá pasar por años de pruebas para estar plenamente seguros de que será conveniente para fetos humanos.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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