El primer ‘ebook’ no es de los 70: lo inventó una maestra española en 1949

Prototipo de la Enciclopedia Mecánica. /MUNCYT

Mucho antes de que Michael Stern Hart inventara el libro electrónico en 1971, una maestra de un pueblo de Galicia (España) creó la que sería su precursora: la Enciclopedia Mecánica, un ingenio que presentó el 7 de diciembre de 1949, hace hoy 69 años. Tenía el largo y el ancho de una tablet actual, aunque el grueso de un maletín, y contenía unas piezas intercambiables que se colocaban “en perpendicular, facilitando la comodidad del lector y evitando esfuerzos intelectuales y físicos”, según la descripción del invento. 

Ángela Ruiz Robles, más conocida como doña Angelita, nació en Villamanín, León, el 28 de marzo de 1895 y a los 23 años se trasladó a Galicia para ocupar su plaza de maestra nacional. En 1949, sintiendo que la enseñanza de repetir y memorizar le parecía tortuosa, diseñó una máquina que tenía como objetivo aliviar la carga de libros a sus alumnos, así como facilitar el aprendizaje. Constaba de dos partes: la de la izquierda, se componía de una serie de abecedarios en español, inglés y francés, que mediante una ligera presión sobre el pulsador mostraban las letras deseadas formando palabras o frases; y debajo, tenía una zona con estuche para guardar las asignaturas y un espacio de plástico donde escribir o dibujar. En la parte de la derecha, estaban las diferentes asignaturas tras una lámina transparente e irrompible y con una luz para que los textos se pudieran leer en la oscuridad.

Prototipo de la Enciclopedia Mecánica. /MUNCYT

Ágela Ruiz describe en la patente un maletín para transportarlo, en el que incluía espacio además de para cartuchos de otras asignaturas y ejercicios, para un aparato de reproducción de sonido, que permitiría al alumno escuchar las lecciones. El dispositivo, del que existe un original expuesto de forma permanente en el Museo de la Ciencia y la Tecnología de La Coruña (MUNCYT), fue construido bajo supervisión de doña Angelita en el Parque de Artillería de Ferrol. Aunque el prototipo está construido en metal, la maestra quería que se utilizaran materiales poco pesados como plástico o nylon, que facilitaría a los alumnos su transporte. La Enciclopedia Mecánica nunca llegó a comercializarse por no encontrar la financiación necesaria. En 1971, el Instituto Técnico de Especialistas en Mecánica Aplicada S.A. (ITEMASA.) realizó un estudio sobre la viabilidad de su fabricación, aunque no llegó a fabricarse por un problema de financiación: 100.000 pesetas de la época (hoy en día, 100.000 pesetas equivaldrían a 600 euros).

Retrato de Ángela Ruiz Robles. /Wikimedia Commons

“El mérito de doña Angelita va más allá de que su libro sea mecánico, tenga botones y se ilumine. Su importancia reside en la capacidad de pensar de un modo diferente. De enfrentar un problema con un pensamiento alternativo, dando una solución que va más allá de la lógica de la época, del potencial tecnológico del momento o de la capacidad de la sociedad de entenderlo y aceptarlo. Ángela Ruiz Robles, en su afán de enseñar y de facilitar el aprendizaje, planteó un artefacto que en su época no se pudo, y quizá no se quiso entender, con una nueva concepción del libro de texto, un nuevo soporte de lectura, un formato novedoso. Un libro que no era un libro, un cuadernos de tareas sin hojas, un dispositivo táctil e interactivo, una enciclopedia que reuniría en un sólo lugar el conocimiento de la época… ¿no nos resulta familiar?”, reza un artículo dedicado a su figura en la Fundación Telefónica.

Detalle de la Enciclopedia Mecánica. /Youtube

Ella misma afirmó que su interés por inventar empezó en 1916. Además de ser la precursora del ebook, escribió y editó 16 libros dedicados a la educación, y sus inventos están orientados hacia la mejora de los métodos pedagógicos: un nuevo sistema de taquigrafía, (más sencillo que el que se estaba usando hasta la fecha), junto con una máquina taquimecanográfica; el Atlas Gramatical (admitido por la RAE) y, sobre todo, la Enciclopedia Mecánica. Todos ellos destacan por la aplicación de conceptos educativos que hoy en día destacan por su modernidad. Hasta 1975, año de su muerte, Dña. Angelita mantuvo al corriente el pago de la patente del libro mecánico conseguida en 1962, muestra de su férreo convencimiento de que otra manera de educar y aprender era posible.

Ángela Ruiz Robles, con su Enciclopedia Mecánica y sus alumnas. /Archivo de sus herederos/Fundacion Telefónica

No fueron pocos los norteamericanos interesados por esta dispositivo que quisieron comprar la patente sin éxito ya que la inventora quería que su creación se quedará en España, y a pesar de que ni tan siquiera se llegó a fabricar un modelo de plástico, mantuvo las cuotas y anualidades de su patente al corriente de pago hasta 1975, año de su muerte, como prueba de que nunca desesperó en su deseo de explotar comercialmente la Enciclopedia Mecánica.

*Este artículo fue publicado originalmente el 28 de marzo de 2018

Beatriz de Vera
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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