Nuestros antepasados ya sabían caminar erguidos cuando aún vivían en los árboles

Australopithecus. /Wikimedia Commons

Un grupo de investigadoes de la Universidad de Liverpool (Reino Unido) han analizado fósiles de 3,67 millones encontrando pruebas concluyentes de que los ancestros humanos caminaban eficientemente sobre sus dos pies cuando aún habitan en los árboles.

El estudio, publicado en Nature Science, se basó en el esqueleto más completo del mundo de un ancestro humano primitivo: el espécimen StW 573, una hembra anciana apodada Little Foot (Pie pequeño), encontrada en una caverna muy profunda de Sudáfrica, con el hueso incrustado en una matriz de hormigón. Los primeros huesos y fragmentos pertenecían a pies y piernas identificados en los años noventa. Tras dos décadas de minuciosa excavación, limpieza, restauración y análisis, estos fósiles han dado a los científicos una comprensión mucho mayor de la evolucion de nuestra especie. 

Extremidades intactas

Se trata del primer fósil de Australopithecus que se ha descubierto con sus extremidades intactas. Además, el cuerpo estaba prácticamente completo: se encontró más del 90%, más del doble de los que componen la famosa Lucy, que pertenece a la misma especie aunque este es considerablemente más viejo.

Universidad de Liverpool

Australopithecus es un género amplio y variado de homínidos precursor temprano del Homo sapiens moderno que apareció hace aproximadamente 300.000 años. Los estudios apoyan el argumento de Ronald Clarke, investigador de la Universidad de Witwatersrand (Sudáffrica), de que había dos especies de Australopithecus viviendo al mismo tiempo en la "Cuna de la humanidad" de Sudáfrica: Australopithecus africanus, que era pequeño, como Lucy, y probablemente principalmente en los árboles; y Australopithecus prometheus, que probablemente estaba dentro del rango de la estatura humana moderna.

Como los gorilas

El hominino tenía miembros más largos que los miembros superiores. Según los científicos, este es un hallazgo importante, ya que el Ardipithecus, anterior que Australopithecus, tenía los brazos más largos que las piernas, al estilo de grandes simios como el gorila. "A diferencia de Lucy, Little foot tenía una articulación de cadera como la nuestra, capaz de transmitir grandes fuerzas desde el tronco hasta la pierna y viceversa. Aunque las piernas de Little Foot eran más largos que sus brazos, aún no habían alcanzado la gran longitud relativa de las piernas que se encuentran en los humanos. Por lo tanto, no habría sido tan buena en cargar objetos como nosotros. Sin embargo, habría sido mucho mejor en trepar árboles que los humanos modernos”, afirma Robin Crompton, Investigador Asociado Honorario en Biología Musculoesquelética.

"Lo más probable es que ella hubiera residido en un área que era una mezcla de selva tropical, bosques rotos y pastizales, a través de los cuales vagaría. Habría vivido principalmente de frutos y hojas del bosque", concluyen.

En julio, antropólogos del Dartmouth College (EE.UU.) analizaron un pie diminuto, aproximadamente del tamaño de un pulgar humano, parte de un esqueleto casi completo de una hembra joven de Australopithecus afarensis de 3,32 millones de años, determinando que, aunque cuando nuestros ancestros se pusieron en pie, hace más de 3 millones de años, los pies de sus hijos pequeños mantenían rasgos similares a los de los simios, que favorecen trepar a los árboles.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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