Limpia el polvo: los microorganismos que lo habitan podrían haber desarrollado resistencia a los antibióticos

PxHere

El polvo que se deposita como un manto sobre cualquier superficie no es solo materia inerte que indica que ya es hora de pasar un trapo, sino una colección ingente de piel muerta, cabello, insectos, tierra, pelaje de animales y otras muchas cosas que flotan en el aire y no tienen reparos en introducirse por nuestras fosas nasales. Un nuevo estudio, publicado en mSystems, afirma que los seres vivos que lo forman podrían estar evolucionando para ser realmente dañinos. 

Se trata de un microbioma próspero en nuestro medio, lleno de pequeños organismos. Los investigadores, de la Universidad Northwestern (EE.UU.), obtuvieron muestras de polvo de 42 instalaciones deportivas aspirando la tierra suelta de los pasillos, oficinas y gimnasios en lugares como clubes privados de gimnasia, centros recreativos públicos y varios estudios de danza, yoga y artes marciales. Este tipo de instalaciones, como los hospitales, son una fuente conocida de altos niveles de químicos antimicrobianos, presentes en elementos como colchonetas y otros equipos deportivos, y también en agentes de limpieza. El equipo encontró que los microorganismo flotantes podrían suponer una grave amenaza: un vector inesperado para la resistencia a los antibióticos.

Tras analizar las muestras de polvo mediante espectrometría y una técnica llamada secuenciación metagenómica de escopeta, no solo encontraron químicos antimicrobianos en la mezcla, sino genes bacterianos que contribuyen a la resistencia a los antibióticos, y estos marcadores genéticos se descubrieron en mayor abundancia donde las concentraciones de sustancias químicas antibacterianas como el triclosan (prohibido por la FDA en jabones en 2016) eran más altas. "Esos genes codifican la resistencia a los antibióticos de importancia médica", explica Erica Hartmann, directora de la invesigación. 

Exposición a antimicrobianos

Esta relación podría significar hipotéticamente que la exposición a productos químicos antimicrobianos residuales está estimulando que las formas de vida que habitan en el polvo doméstico desarrollen una resistencia a los productos químicos antibióticos. "Como mínimo, nuestros resultados sugieren que los productos químicos antimicrobianos antropogénicos y los sistemas microbianos están interactuando en algún lugar dentro o alrededor de estos edificios o sus ocupantes", indican los autores en su artículo.

Reconocen que su estudio no puede probar el efecto que los químicos como el triclosán y el triclocarban están teniendo en los organismos del polvo, ni que la coexistencia no sea simplemente un accidente. "Es posible que hayan llegado por rutas completamente diferentes y que se encuentren juntos es una coincidencia. Sin embargo, sabemos que los químicos antimicrobianos pueden causar un aumento en la resistencia a los antibióticos en otras situaciones, por lo que creo que estos resultados son una buena razón para observar de cerca qué está pasando en el polvo", concluyen.

La resistencia a los antibióticos es una enorme amenaza para la salud pública. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, casi 25.000 personas en los Estados Unidos mueren cada año por infecciones resistentes a los antibióticos. El triclosán ha sido prohibido, pero los jabones y los limpiadores todavía contienen otros químicos antimicrobianos, incluido el cloruro de benzalconio, que el equipo de Hartmann está estudiando para ver si tiene un efecto similar sobre el polvo. Para Hartmann, podríamos aliviar el problema de los insectos resistentes a los antibióticos dejando de lado los productos antimicrobianos.

Sin embargo, la investigadora recuerda que la gran mayoría de los microbios que nos rodean no son malos e incluso pueden ser buenos. “Limpie el equipo del gimnasio con una toalla. Lávese las manos con agua y jabón. No hay absolutamente ninguna razón para usar limpiadores antibacteriales y jabones para las manos ", aconseja. 

Hace unas semanas, expertos de la NASA encontraron cepas de Enterobacter bugandensis con genes de resistencia a los antibióticos en muestras tomadas en marzo de 2015 en el inodoro y en el área de entrenamiento en la Estación Espacial Internacional. Por ahora, estas cepas no son peligrosas para la tripulación, pero pueden volverse patógenas, enfatizan los autores de un artículo publicado en la revista BMC Microbiology.

Beatriz de Vera

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, ciencia que sumawww.nmas1.org”.

Novedades

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.