Startup rusa quiere usar cubesats para colocar publicidad en órbita baja

StartRocket

La publicidad lo invade todo: la radio, la calle, la internet y ahora, si una startup rusa es exitosa, también estará en el cielo. La compañía StartRocket quiere usar una serie de cubosats pequeños para crear una pantalla programable en el cielo nocturno.

La idea, que contaminaría aún más el cielo, ha molestado a astrónomos, profesionales y aficionados por igual. Según el sitio web de la misma startup, los satélites estarían a una órbita de400-500 kilómetros y llevarían una vela plegable capaz de reflejar la luz del Sol para formar un solo píxel. Debido a que dependería del Sol, solo se podría mostrar al amanecer y al atardecer.

En total, la estructura tendría un área de 50 kilómetros cuadrados. Esta pantalla orbital podría programarse para mostrar logotipos a personas de todo el mundo, en intervalos de 6 minutos, aproximadamente 3 o 4 veces al día.

"Estamos regidos por marcas y eventos", dijo el líder del proyecto, Vlad Sitnikov, a Futurism. "El Super Bowl, Coca Cola, Brexit, los Juegos Olímpicos, Mercedes, FIFA, Supreme y el muro mexicano. La economía es el sistema de sangre de la sociedad. El entretenimiento y la publicidad son lo más importante. Viviremos en el espacio, y la humanidad comenzará a entregar su cultura al espacio. Los pioneros más profesionales y experimentados lo harán mejor para todos".

Respuesta negativa

Sin embargo, como es de esperarse, la idea ha sido recibida de manera muy negativa. "Es una amenaza para la capacidad de hacer investigación astronómica desde el suelo", dijo el astrónomo John Barentine de la Asociación Internacional del Dark Sky. "Cada uno de esos destellos de luz que se mueven en el cielo nocturno es algo que puede interferir con nuestra capacidad para recolectar fotones de fuentes astronómicas".

Aunque a corto plazo la pantalla orbital aumentaría el riesgo de colisión, este riesgo se esfumaría en menos de un año porque los satélites estarían colocados en una órbita relativamente baja y se quemarían al re-ingresar a la Tierra. Por otro lado, la contaminación lumínica si es un asunto serio. La luz generada por la pantalla podría interferir con las observaciones astronómicas.

Además, la empresa por ahora no cuenta con financiamiento, ni con la aprobación de los entes reguladores. Esto sin contar que volar un grupo de satélites en formación es un desafío técnico altamente complejo. En todo caso, ya tenemos suficiente con las empresas que quieren colocar “lunas artificiales” o “bolas de espejos”.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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