La depresión y la ansiedad en niños pudieron ser diagnosticadas en tan solo 20 segundos

The Simpsons / Fox, 1989

Investigadores estadounidenses han aprendido a diagnosticar los síntomas de trastornos mentales en los niños analizando sus movimientos durante una reacción emocional corta causada por un estímulo potencialmente peligroso. Usando un fitness tracker mostraron que para el diagnóstico es necesario analizar solo los primeros 20 segundos de los movimientos del niño, después de lo cual se le puede diagnosticar depresión y ansiedad con una precisión del 81%. El artículo fue publicado en PLOS One.

Muchos trastornos mentales aparecen a una edad temprana, en muchos casos debido a condiciones de vida desfavorables, acoso escolar, falta de confianza en las relaciones con los padres y estrés causado por los estudios. Debido a que en la infancia y la adolescencia el cerebro se está desarrollando activamente, se puede prevenir un empeoramiento del trastorno. Para ello, debe notarse el problema lo antes posible y utilizar las medidas preventivas adecuadas.

Sin embargo, muy a menudo en la adolescencia, los síntomas inherentes a los trastornos mentales se atribuyen a las consecuencias del crecimiento y se consideran temporales, y no se busca ayuda profesional.

Una posible ayuda 

Los científicos bajo el liderazgo de Ryan S. McGinnis de la Universidad de Vermont decidieron desarrollar un método para diagnosticar automáticamente los primeros signos de enfermedad mental en la infancia. En su estudio, participaron 63 niños de 3 a 8 años: a un tercio de ellos se les diagnosticó varios trastornos mentales, entre ellos el síndrome postraumático, la depresión, la ansiedad, la fobia y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Todos los participantes fueron acompañados por adultos durante el experimento, y los movimientos de los niños se registraron usando fitness trackers.

Los movimientos del niño se registraron durante un experimento corto (de aproximadamente un minuto y medio) para despertar una respuesta emocional. Los niños fueron llevados a una habitación con una jaula cubierta con un paño. El experimentador le informó al niño que le mostraría algo, después de lo cual sacó la tela de la jaula, mostrando una serpiente de juguete. El experimentador sacó la serpiente de la jaula y se la mostró al niño. Después, informó inmediatamente al niño de que la serpiente no era real, y le propusieron jugar con ella.

Los movimientos realizados por el niño durante las observaciones se dividieron en tres fases: la amenaza potencial (el tiempo antes de que el niño vea a la serpiente), el miedo (el momento en que el niño ve a la serpiente) y la respuesta (el tiempo después de que el niño sabe que la serpiente no es real).

En tan solo 20 segundos

Los datos se utilizaron para construir un modelo de regresión que mostraría la relación de ciertos movimientos del niño con su diagnóstico. Los científicos han descubierto que los síntomas de la depresión y el trastorno de ansiedad se pueden diagnosticar con los movimientos del niño durante la fase de amenaza potencial, que duró unos 20 segundos. Por estos datos, los científicos pudieron determinar los síntomas inherentes a los trastornos mentales en la edad temprana, con una precisión del 81%. Curiosamente, la precisión de dicho diagnóstico fue en promedio un 13% más alta que cuando se diagnosticó mediante encuestas parentales.

La reacción emocional a menudo se expresa físicamente. Así lo demuestran, por ejemplo, la piel de gallina y la contracción muscular, que acompañan un estado de miedo. Los autores del trabajo lograron utilizar datos sobre movimientos durante una reacción emocional para determinar con precisión los síntomas de la depresión y el trastorno de ansiedad a una edad temprana: en el futuro, el modelo resultante se puede utilizar para diagnosticar rápidamente los trastornos mentales en los niños. 

La complejidad del cerebro humano es aún inabarcable por la ciencia, pero la Inteligencia Artificial (IA) puede ayudar a descifrarla, según un reciente estudio del Instituto de Investigación de la Salud Lawson (Canadá), la Mind Research Network (EE.UU.) y el Centro Brainnetome (China). Los investigadores han diseñado un algoritmo de aprendizaje automático capaz de simplificar el diagnóstico de trastornos mentales.


María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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