La actividad física ayuda a personas con enfermedades neurodegenerativas a mantener una mente lúcida

The Avenging Eagle / Shaw Brothers Studio, 1978

El proceso de neurodegeneración es inevitable, y las funciones cognitivas y motoras se deterioran con el tiempo. Sin embargo, científicos canadienses han descubierto que la actividad física y las buenas funciones motoras están asociadas con altas capacidades cognitivas en la vejez, independientemente de la presencia de enfermedades neurodegenerativas. Para ello, utilizaron datos obtenidos durante más de 20 años de actividad y los resultados de las pruebas cognitivas de 454 personas mayores, y también realizaron un análisis post mortem de su cerebro. El artículo fue publicado en la revista Neurology.

Con el fin de mantener la lucidez mental en la vejez, se recomienda no solo mantener el trabajo de varias habilidades cognitivas, sino también participar en diversas actividades físicas. Por ejemplo, la práctica del yoga se asocia con un mayor grosor de la corteza prefrontal, una parte del cerebro responsable de muchas funciones cognitivas, y la actividad sexual ayuda a fortalecer la memoria. Sin embargo, la mayoría de las veces, estos estudios tienen como objetivo evaluar cómo la actividad física ayuda a prevenir varias enfermedades neurodegenerativas: demencia, enfermedad de Alzheimer y otras. Sin embargo, hasta ahora no se sabe si las prácticas para un grupo de personas mayores saludables pueden ayudar a mantener una mente lúcida a aquellos que ya están enfermos.

Análisis cerebral

Los científicos decidieron descubrir esto bajo la guía de Aron S. Buchman de la Universidad de Toronto (Canadá). Llevaron a cabo un análisis post mortem del cerebro de 454 personas mayores: durante 20 años, cada una de ellas se sometió a pruebas cognitivas anuales, así como a exámenes médicos e informó sobre el nivel de actividad física. La edad promedio de los participantes en el momento de su muerte fue de 91 años; 191 participantes de la muestra fueron diagnosticados con demencia.

El análisis del cerebro después de la muerte se utilizó para identificar patologías existentes en los participantes: enfermedad de Alzheimer, pérdida de células nerviosas, esclerosis del hipocampo, aterosclerosis y otras. Los datos sobre la actividad diaria se obtuvieron mediante un acelerómetro, que los participantes llevaron durante diez días. Los científicos también evaluaron las habilidades físicas de los participantes. De este modo, se descubrió que la actividad física diaria y las buenas funciones motoras estaban asociadas con altas capacidades cognitivas de los participantes en la vejez, independientemente de sus patologías neurológicas y la presencia de demencia.

Hace unos meses, científicos checos analizaron datos de más de 20.000 europeos y concluyeron que la vida por debajo de la línea de pobreza en la infancia puede afectar las funciones cognitivas en la vejez. Un artículo publicado en la revista Neurology, informa que las personas cuya infancia ha sido pobre, en su vejez recordaban menos palabras y no tenían un vocabulario tan rico. 

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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