Restos de crustáceos y tardígrados son hallados en un lago a más 1.100 metros bajo el glaciar antártico

Kathy Kasic, SALSA Education & Outreach

Los científicos que trabajan en el lago subglacial Mercer en la Antártida han descubierto restos de crustáceos y tardígrados en el agua del lago, conservados bajo un kilómetro de hielo, informa Nature.

En la Antártida hay más de 400 lagos subglaciales y Mercer es el cuarto, al que han llegado los investigadores. El lago Mercer se encuentra al oeste de la Antártida a una profundidad de 1.100 metros bajo el glaciar antártico. Los científicos creen que el lago con un área de 160 kilómetros cuadrados no se congela debido a la alta presión del hielo, a pesar de las temperaturas negativas. 

El 26 de diciembre, los científicos del proyecto SALSA (Subglacial Antarctic Lakes Scientific Access) penetraron en el lago, y en enero informaron a Nature que "inesperadamente" encontraron restos de tardígrado, crustáceos y plantas en el lodo que se encontraba en el dispositivo que mide la temperatura del agua.

Un descubrimiento sinigual 

Las plantas y los tardígrados encontrados por los científicos viven en la tierra y según los científicos, llegaron al lago con el agua de los ríos de las montañas transantárticas a 50 kilómetros durante el período más cálido, cuando los glaciares se retiraron hace 10.000 o 120.000 años. Exactamente cómo y cuándo sucedió esto lo ayudará a establecer la datación por radiocarbono y la secuenciación del ADN de las criaturas encontradas.

Slawek Tulaczyk le dijo a Nature que nunca antes se había encontrado nada similar bajo el espesor del hielo antártico. Además de los restos de tardígrados y crustáceos, los científicos encontraron restos de diatomeas y bacterias unicelulares en el lago Mercer. Y en las muestras de agua había suficiente oxígeno para la posible existencia de animales.

El líder del proyecto SALSA, John Priscu, expresó su preocupación de que los restos de animales podrían ser en realidad restos de los aparatos; para eliminar este riesgo, el equipo lo volvió a limpiar y recolectó más lodo, que también contenía restos de crustáceos. El ecologista Byron Adams, de la base estadounidense McMurdo cree que estos organismos murieron hace miles de años, pero no hace mucho ya que sus restos son mucho más jóvenes que las conchas de las diatomeas. El trabajo en el lago Mercer concluyó el 5 de enero y las muestras se enviarán a EEUU para un análisis más detallado.

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, ciencia que suma: www.nmas1.org”.​​​​​​

 

Novedades

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.