¿Eres músico? Mostrar emociones te ayudará a ejecutar las piezas con más precisión

 

Científicos canadienses han descubierto que las emociones en el rostro de los músicos mientras tocan les ayudan a sincronizar mejor los movimientos entre ellos. Esto, a su vez, ayuda a lograr una mejor ejecución de la pieza, según un artículo publicado en Scientific Reports.

Varias áreas de la actividad humana, como practicar deporte en equipo o tocar en una orquesta, requieren la implementación de acciones conjuntas. Para lograr el mejor resultado, las acciones simultáneas de los participantes deben estar bien sincronizadas. Estudios anteriores se han centrado en los aspectos sensoriomotores de la acción conjunta, así como en las características del entorno externo en el que se realiza la acción. Sin embargo, la efectividad de las acciones conjuntas también puede verse afectada por la respuesta emocional de los participantes.

Científicos bajo la dirección de Andrew Chang de la Universidad McMaster (Canadá) decidieron probar cómo las emociones ayudan a los músicos de orquesta a ejecutar obras de diferente tonalidad y ritmo. En el experimento participaron un pianista, un violinista y un violonchelista. Los musicos tenían que tocar seis piezas de música que eran emocionalmente diferentes: tres pasajes menores (tristes) y tres piezas principales (alegres). A los músicos les pidieron que tocaran con emociones fuertes y sin ellas.

Los movimientos de músicos con emociones fuertes (arriba) y sin ellos. /McMaster University

Emociones contagiosas

Los científicos midieron la dirección del movimiento del cuerpo de los músicos utilizando la tecnología motion capture. Los investigadores sugirieron que las emociones fuertemente expresadas ayudan a los músicos a sincronizar sus movimientos, lo que, a su vez, les ayuda a tocar de forma más sincrónica.

Para estudiar cómo los movimientos de un músico influyen en las acciones posteriores de otro (es decir, cómo los participantes se adaptan a los cambios en la posición corporal de un compañero), los científicos verificaron los datos de sus movimientos con la ayuda de la prueba de causalidad de Granger, un procedimiento estadístico que ayuda a revelar la relación causal entre dos eventos que ocurren en diferentes momentos (series de tiempo).

Además, después de la ejecución de cada pieza musical, se pidió a los propios músicos, así como a expertos, evaluar cada composición tocada. El resultado fue que tanto los músicos como los expertos calificaron las piezas ejecutadas con emociones pronunciadas en los rostros, mejor en términos de sincronicidad y en términos de calidad y emocionalidad.

 

María Cervantes
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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