Los humanos estamos mutando mucho más lento de lo que habíamos pensado

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Un reciente estudio publicado en Nature Ecology & Evolution ha encontrado que las mutaciones en los seres humanos están ocurriendo más lentamente de lo que eran hace un millón de años. Esta ralentización podría estar relacionada con nuestra larga niñez o con cambios ambientales y en nuestro estilo de vida.

El genetista Søren Besenbacher de la Universidad de Aarhus en Dinamarca y su equipo, compararon los cambios genéticos en la descendencia de varios primates y determinaron que la tasa de mutación de los humanos ha disminuido desde que nos separamos hace millones de años. Este descubrimiento podría aclarar algunas preguntas sobre nuestro pasado.

Es estudio fue posible gracias a que en los últimos años hemos hecho un trabajo bastante completo no solo en el mapeo de nuestros genes, sino también en el cálculo de las tasas a las que cambian. "En los últimos seis años, varios estudios importantes han hecho esto para los humanos, por lo que tenemos un amplio conocimiento sobre la cantidad de nuevas mutaciones que ocurren en los humanos cada año", dijo Besenbacher. "Hasta ahora, sin embargo, no ha habido ninguna buena estimación de las tasas de mutación en nuestros parientes primates más cercanos".

Análisis del ADN de nuestros primos

El equipo contó con la ayuda del Zoológico de Copenhague para recopilar información genética de los padres y descendientes de gorilas, orangutanes y chimpancés para comparar sus tasas de mutación con las nuestras. El análisis de sus secuencias de ADN reveló el número de nuevas mutaciones que aparecieron en cada generación, lo que permitió al equipo comparar cifras a través de diversas ramas del árbol genealógico de primates.  

En comparación con datos similares recolectados en humanos, y teniendo en cuenta las diferencias relativas en las edades de los padres, la tasa de mutación en cada una de las diez familias de simios estudiadas promedió un 150% más que la nuestra.

Los resultados también sugieren que esta desaceleración comenzó hace poco en nuestra historia evolutiva, aproximadamente hace uno 400,000 años, cuando ya éramos humanos modernos. Como es de imaginarse, este cambio tiene algunas consecuencias bastante significativas cuando se trata de usar nuestros genes como una medida para cartografiar nuestro pasado evolutivo.

Si seguimos esa medida del humano moderno, el último antepasado que tuvimos en común con nuestro primo más cercano, el chimpancé, existió hace unos 10 millones de años. Sin embargo, otros estudios genéticos han determinado esa fecha como hace 13 y 4 millones de años. Y para empeorar las cosas, el registro fósil sugiere una división más cercana a 8 millones de años atrás.

"Los tiempos de especiación que ahora podemos calcular sobre la base de la nueva tasa se ajustan mucho mejor a los tiempos de especiación que esperaríamos de los fósiles fechados de ancestros humanos que conocemos", dice el investigador principal Mikkel Heide Schierup de la Universidad de Aarhus.

También podría hacer que reconsideremos la divergencia de los ancestros humanos neandertales y modernos, lo que nos obliga a recalcular las estimaciones basadas en una tasa de mutación ligeramente más alta que la que tenemos actualmente.

Las razones siguen siendo un misterio

A pesar de los resultados, el equipo de Besenbacher todavía no sabe que puede haber causado esta desaceleración. Los investigadores especulan que podría tener algo que ver con el tardío inicio de nuestra púber o que tenemos hijos a un ratio relativamente lento. Tampoco se descartan cambios en el medio ambiente y el estilo de vida.

Saber más sobre la relación entre el cambio genético y la adaptación podría hacer más que ayudarnos a entender nuestra propia historia. Podría explicar el futuro de toda la rama de nuestro árbol genealógico.

"Todas las especies de grandes simios están en peligro de extinción", dice Christina Hvilsom, del Zoológico de Copenhague. "Con una fecha más precisa de cómo han cambiado las poblaciones en relación con el clima a lo largo del tiempo, podemos obtener una imagen de cómo las especies podrían hacer frente al cambio climático futuro".


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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