SpaceLife Origin: el terrible, arriesgado y loco plan de dar a luz a un humano en el espacio

SpaceLife Origin

Hay ideas locas, ideas estúpidas, ideas peligrosas y luego está esta: dar a luz a un ser humano en el espacio exterior. Esa es la intención de una startup llamada SpaceLife Origin que quiere llevar embriones humanos al espacio para ver cómo se desarrollar, y también quiere que una mujer de a luz en órbita.

"Si la humanidad quiere convertirse en una especie multi-planetaria, también necesitamos aprender a reproducir en el espacio", dijo Kees Mulder, CEO y fundador de SpaceLife Origins. “SpaceLife Origin se complace en anunciar su Programa de Misiones para permitir una vida sostenible más allá de la Tierra”, añade.

Dos misiones

El primer proyecto llamado “Misión Arca” llevará una 'Incubadora de Embriones Espaciales' al espacio con óvulos humanos y esperma en 2021. Una vez en el espacio, los embriones serán concebidos y comenzarán a desarrollarse, afirma la compañía (que no ha brindado más detalle). Después de cuatro días, la incubadora regresará a la Tierra y los embriones continuarán su desarrollo en un embarazo normal.

El segundo y más controversial proyecto, llamado “Misión Cuna” consiste traer al primer bebe humano en el espacio. “Durante una misión de 24 a 36 horas, una mujer dará a luz a 250 millas (400 kms) sobre la Tierra, acompañada por un equipo médico capacitado y de clase mundial”, dijo un portavoz de la compañía.

Este nacimiento, que se planea para el 2024, será "un proceso cuidadosamente preparado y monitoreado reducirá todos los riesgos posibles, similares a los estándares occidentales que existen en la Tierra tanto para la madre como para el niño".

Las complicaciones

Sin embargo, demás está decir que este plan enfrentará complicaciones financieras, éticas, regulatorias y físicas. Primero, las regulaciones son muy estrictas con la experimentación de embriones humanos: el límite actual es dos semanas.

Luego, en caso se puedan superar los desafíos económicos y regulatorios, se tendrán que superar las complicaciones éticas. Nadie conoce a ciencia cierta cómo reaccionará una mujer embarazada de 9 meses (o un bebe totalmente formado) a un lanzamiento. Los astronautas experimentan fuerzas superiores a los 3 g al momento de ser lanzados al espacio.

Por otro lado, aunque se llegue a colocar a la madre en órbita, existe el riesgo de dar a luz en microgravedad. Ni la madre estará sujeta a una cama, ni los médicos al piso. Eso sin mencionar el comportamiento de los fluidos corporales en un ambiente así.

Así mismo, en caso el niño o niña sobreviva al parto (un procedimiento de por sí riesgoso), es poco claro cómo reaccionarán sus músculos y huesos a la falta de gravedad o sus pulmones al oxígeno reciclado de una estación espacial. Tampoco se conoce el efecto que la radiación del espacio podría tener en un ser humano tan frágil. 

Luego, en caso todo este proceso sea exitoso, está el riesgo del regreso a Tierra. Durante los viajes de retorno, los astronautas experimentan velocidades supersónicas, altas temperaturas y un aterrizaje bastante violento.

Sin embargo, más que las dificultades técnicas (los equipos no siempre funcionan como se espera), el tema debería centrarse en si la búsqueda del conocimiento justifica todo este calvario para un pequeño ser humano. ¿Es ético someter a alguien a todos esos riesgos y condiciones sin que éste lo haya decidido o aceptado?


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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