Estudio ofrece pistas sobre la peculiar manera de andar de los dinosaurios de cuello largo

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Un equipo internacional de investigadores ha investigado huellas de dinosaurios de cuello largo (saurópodos) encontradas en Marruecos. Al compararlos con otras pistas de saurópodos, los científicos determinaron cómo avanzaban estos animales que desplazaban docenas de toneladas de peso. Sus hallazgos sugieren que estos enormes animales orientaban sus patas delanteras hacia delante y los lados, algo que dependia de la velocidad y su centro de masa.

Los saurópodos incluían a los animales terrestres más grandes en la historia de la Tierra, algunos de más de 30 metros de largo y hasta 70 toneladas de peso. "Sin embargo, todavía no estaba claro cómo se movían exactamente estos gigantes", apunta Jens Lallensack, paleontólogo del Instituto de Geociencias y Meteorología de la Universidad de Bonn (Alemania). Las articulaciones de las extremidades eran parcialmente cartilaginosas y, por lo tanto, no se fosilizaron, lo que permitió solo conclusiones limitadas sobre el rango de movimiento. Los resultados han sido publicados en el Journal of Vertebrate Paleontology

Huellas de saurópodo en Marruecos. /Journal of Vertebrate Paleontology.

Estos animales estaban entre los herbívoros más exitosos de la Era Mesozoica, la edad de los dinosaurios. Las características de este grupo eran un cuerpo en forma de barril con patas columnares y un cuello extremadamente largo, que terminaba en una cabeza relativamente pequeña. Estos animales existían desde hace aproximadamente 210 a 66 millones de años, por lo que habían podido afirmarse en la tierra durante un período muy largo. También su gigantismo, con el que superaron a otros dinosaurios, apunta a su éxito.

Un movimiento difícil de explicar

El equipo internacional de investigadores de Japón, Marruecos y Alemania, dirigido por la Universidad de Bonn, estudió un sitio único en Marruecos al pie de las montañas del Atlas, de 54 x 6 metros de superficie, que muestra cientos de huellas individuales, algunas de las cuales se superponen. Una parte de estas huellas podría asignarse a un total de nueve vías (secuencias de huellas individuales). Sus resultados indican que las vías son extremadamente estrechas, y las huellas derecha e izquierda están casi en línea. Además, las impresiones del antepié no se dirigen hacia delante, como es típico en las pistas de saurópodos, sino que apuntan hacia un lado y, a veces, incluso hacia atrás oblicuamente.

Superficie completa del sitio en Marruecos, con 54 metros de longitud y cientos de huellas. /Journal of Vertebrate Paleontology.

Además, los animales pudieron cambiar entre ambas orientaciones según fuera necesario. "Las personas pueden girar las palmas hacia abajo cruzando el cúbito y el radio", señala Michael Buchwitz, del Museum für Naturkunde Magdeburg (Alemania). Sin embargo, este movimiento complicado se limita a los mamíferos y camaleones en los vertebrados terrestres de hoy, y no era posible en otros animales, incluidos los dinosaurios. Los saurópodos, por lo tanto, deben haber encontrado otra forma de girar el antepié hacia adelante.

Los científicos se preguntaban cómo puede explicarse esta rotación del antepié. La clave, probablemente, se encuentra en las poderosas capas de cartílago, lo que permite una gran flexibilidad en las articulaciones, especialmente en el hombro. "Las manos exteriores con palmas opuestas fueron la condición original en los antepasados ​​bípedos de los saurópodos", explica Shinobu Ishigaki de la Universidad de Ciencias de Okayama (Japón). Por lo tanto, la pregunta debería ser por qué la mayoría de los saurópodos giraron hacia adelante, un movimiento anatómicamente difícil de implementar.

Interpretación de las huellas de saurópodo. /Journal of Vertebrate Paleontology.

Un análisis estadístico de las pistas de saurópodos de todo el mundo podría proporcionar pistas importantes: al parecer, los animales tendían a tener la parte delantera orientada hacia afuera cuando la pata delantera no se usaba para la locomoción activa, sino solo para cargar peso corporal. Por lo tanto, las patas delanteras a menudo giraban más hacia afuera cuando el animal se movía lentamente y el centro de masa del cuerpo estaba muy atrás.

Además, el análisis mostró que la rotación externa de la parte delantera estaba limitada a individuos más pequeños, mientras que en animales más grandes se dirigían principalmente hacia adelante. Los animales grandes aparentemente ya no podían girar sus patas delanteras de lado. "Esta pérdida de movilidad fue probablemente un resultado directo de su gigantismo", concluye Lallensack.

Cuando los primeros dinosaurios comenzaron a ocupar el Supercontinente Pangea,hace 235 millones de años, las costas del antiguo Mar de Tetis ya estaban habitadas por numerosos grupos de reptiles acuáticos. Uno de ellos estaba formado por los placodontos, un linaje de reptiles extinto que vivió en lo que hoy es el pantano de El Atance en Sigüenza (Guadalajara, España) y cuyos caparazones recordaban lejanamente a las tortugas. Hasta ahora, sin embargo, el registro de este grupo en la península ibérica era escaso y poco informativo, pero un estudio publicado en junio en Papers in Palaeontology, describe una nueva especie a partir de un cráneo de placodonto del Triásico Superior de GuadalajaraParahenodus atancensis.

Beatriz de Vera
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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