Dragonfly, el robot volador con el que se podría estudiar Titán

Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (APL) 

TItan es una de las lunas más interesantes de nuestro sistema solar. Orbitando alrededor de Saturno, este satélite tiene océanos de hidrocarburos líquidos, montañas, criovolcanes y hasta tormentas de polvo. Por eso, NASA está buscando enviar misiones para investigar la progresión de la química prebiótica e incluso buscar indicios químicos de vida.

Uno de los laboratorios trabajando en un prototipo es el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (APL), el cual ha difundido la imagen de su robot llamado “Dragonfly” (libélula en inglés) un vehículo de aterrizaje de rotor pensado en las particulares condiciones de la luna saturniana.

Una libélula en Titán

Según el comunicado de APL, Drangofly tendrá instrumentos para tomar muestras de la superficie y medir las composiciones de los materiales. Además, la libélula robótica, que está siendo probada en condiciones similares a la luna, estará capacitada para explorar diversas partes de la luna.

Dragonfly está compitiendo por convertirse en la sonda de la próxima misión de la clase New Frontiers de la NASA, decisión que se tomará este verano. Si la agencia espacial selecciona al robot, este será lanzado en 2025 y llegará a Titán en 2034.

A diferencia de las otras sondas enviadas a otros mundos, Dragonfly podrá volar y recorrer mayores distancias. La atmósfera densa de Titán y la baja gravedad hacen que volar sea una forma más óptima de explorar el satélite; de hecho, en esas condiciones, el vuelo es más fácil en Titán que en la Tierra.

"Dragonfly ofrece la capacidad revolucionaria de visitar varios sitios en la superficie de Titán, a decenas de cientos de millones de kilómetros de distancia", dijo Elizabeth Turtle, investigadora principal de Dragonfly de APL. "En cualquiera de estos sitios, la carga útil del instrumento de Dragonlfy podría ayudarnos a responder preguntas científicas clave en disciplinas que incluyen química prebiótica y astrobiología, meteorología, geofísica y geomorfología".

Los instrumentos

Dentro de los instrumentos que tendrá el Dragonfly están un taladro percusivo rotatorio que genera cortes finos en una gama de helados criogénicos y material orgánico. Estas muestras serán trasladadas a través de un sistema de transferencia neumática hacia un espectrómetro de masas con capacidad de desorción láser y cromatografía de gases.

El robot también contará con un espectrómetro de rayos gamma activado por neutrones, este instrumento identificaría rápidamente la composición elemental en masa en los sitios de aterrizaje. Las versiones anteriores de este instrumento han requerido refrigeradores criogénicos activos, pero esto no será un problema porque la temperatura de la atmosfera de Titán es lo suficientemente baja.

Los diseños para instrumentación meteorológica y geofísica, identificados en estudios anteriores de la misión Titán, han sido mejorados con un sensor de abundancia de hidrógeno en estado sólido, con el fin de medir las variaciones espaciales y temporales de ese gas. Como se sabe, el hidrógeno es un posible indicador del intercambio geológico o biológico con la superficie del satélite.

Las pruebas de geófonos y un sismómetro a bajas temperaturas muestran que podrían funcionar en las condiciones de Titán, y las simulaciones de propagación de ondas sísmicas demuestran cómo los temblores en Titán podrían revelar el grosor de la capa de hielo que cubre su océano de agua interno.

Dragonfly también utilizará matrices de LED para proporcionar imágenes nocturnas de los materiales de Titán, y la iluminación ultravioleta para caracterizar los sedimentos orgánicos de la luna y los productos de hidrólisis por fluorescencia.

Finalmente, las cámaras tomarían panorámicas de los sitios de aterrizaje y la cámara de imágenes microscópicas detectaría materiales en la superficie tan pequeños como granos de arena. Los científicos usarían imágenes para caracterizar estructuras geológicas y proporcionar contexto para las muestras. Las imágenes aéreas proporcionarían, a su vez, el contexto de la geología de la superficie y se utilizarían para explorar posibles sitios de aterrizaje.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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