La microbiota de la leche materna cambia al ser extraída... y no de la mejor manera

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Científicos canadienses han descubierto que la microbiota de la leche materna está influenciada por varios factores, pero el más importante es la forma de obtenerla. Los investigadores demostraron que hay más bacterias patógenas y menos bifidobacterias en la leche de una mujer que usa un extractor de leche para decantar. El artículo ha sido publicado en Cell Host & Microbe.

En los primeros meses de vida, el bebé toma leche materna o una mezcla especial similar en composición. Al igual que con cualquier fluido humano, hay bacterias en la leche que ayudan a crear la microbiota intestinal del bebé. Sin embargo, ésta en sí misma puede depender de muchos factores diferentes, incluida la nutrición de la madre, su estado físico y mental.

El estudio de la leche materna

Los científicos bajo el liderazgo de Meghan Azad del Hospital de Niños del Instituto de Investigación en Manitoba (Canadá) decidieron estudiar estos factores con más detalle. En su estudio, participaron 393 madres lactantes jóvenes, que proporcionaron muestras de su leche materna, así como información sobre sí mismas (índice de masa corporal, edad, hábitos alimentarios, raza), sobre el bebé (sexo, método y hora de nacimiento, peso al nacer, hermanos y antibióticos) y el método de alimentación preferido.

La microbiota principal de la leche materna de las mujeres fue producida por proteobacterias (alrededor del 67%) y firmicutes (alrededor del 24%): de estos, los estreptococos, estafilococos y ralstonia fueron los más comunes. Al mismo tiempo, la leche de diferentes mujeres difería significativamente entre sí en la composición de la microbiota.

Entre los factores de los que dependía la composición de la microbiota de la leche materna, se identificaron la presencia de hermanos mayores del niño, su género y el índice de masa corporal de la madre. Sin embargo, el factor más importante del que dependía la composición de la microbiota de la leche materna era el método de alimentación: la lactancia materna normal o la extracción de leche con un extractor de leche.

En particular, se observó un mayor número de enterobacterias (que incluyen patógenos conocidos como la salmonela y la Escherichia coli), en la leche de madres que usaban el extractor mamario. Además, las bacterias "beneficiosas" del género de las bifidobacterias (antagonistas de las bacterias patógenas) fueron menos comunes en dicha leche.

Muy pronto para afirmar algo

Los autores señalan que, a pesar hecho encontrar diferencias significativas entre la leche obtenida por medios naturales y la leche obtenida mediante extracción (la cual puede ser incluso peligrosa), sacar conclusiones sobre su impacto en la salud del infante es imposible. Para esto, es necesario seguir investigando y estudiar el efecto de varias prácticas de lactancia materna en la salud y el desarrollo del niño.   

Hace unos años, los científicos descubrieron que los oligosacáridos en la leche materna tienen propiedades antibacterianas: en particular, limitan la formación de películas en algunos tipos de estreptococos y que la flora intestinal de la propia madre desempeña un rol crítico en el riesgo de autismo en los hijos.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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