Orangutanes inteligentes: la ley del menor esfuerzo da sus frutos

Alice Auersperg 

De acuerdo con un informe publicado en PLoS ONE,  los orangutanes pueden tomar decisiones absolutamente rentables. Un experimento evidenció que pueden elegir cómo y cuál es el modo correcto de proveerse de comida.

Los orangutanes son una especie endémica de las islas tropicales de Sumatra y Borneo, de hábito arborícola y con una dieta basada en frutas, preferiblemente dulces y pulposas. Cuando la temporada de frutas no es óptima, éstos primates se ven obligados a buscar otra área de cosecha o conformarse con alimentos no tan apetitosos (como ramas y hojas). Aunque nunca dejan de evaluar entre los costos y beneficios de ésta elección.

Para hacer frente a los diversos obstáculos, los orangutanes astutamente hacen uso de herramientas para la obtención de comida. Con un palo toman miel, escarban insectos, o hasta arrancan la piel gruesa de las frutas en busca de la pulpa.

Ahora, liderados por Alice Auersperg, científicos de la Universidad de Viena y St. Andrews decidieron averiguar cómo los orangutanes toman decisiones con respecto a la elección de sus alimentos y qué papel juega el uso de las herramientas. Para ello, experimentaron con seis orangutanes del zoológico de Leipzig: 4 hembras adultas, 1 macho adulto y 1 macho adolescente.

Se dispusieron de dos cajas plásticas transparentes: en una se podía obtener comida con la ayuda de una pelota; y en la otra, con un palo. Previo a las pruebas, los orangutanes fueron entrenados para manipular correctamente sendos objetos; y así mismo, se verificaron sus preferencias alimenticias para asegurarse de que eligieran en un 90% las bananas en vez de las manzanas (los dos tipos de recompensa).

El fin justifica los medios

Los primates fueron sometidos a 40 intentos con cada caja. Durante el experimento principal, los científicos realizaron cinco series de 12 intentos cada uno. Al principio, a los orangutanes se les ofreció elegir el objeto adecuado, mientras que sus bananas favoritas estaban en ambas cajas.

En la siguiente serie, tenían que elegir entre un trozo de plátano o una manzana en una caja, (la cual debían alcanzar con la pelota o el palo), o un pedazo accesible de fruta. En la serie de prueba de motivación se les ofreció obtener un trozo de su plátano favorito con el instrumento, o simplemente tomarlo de la mesa.


Izquierda. Caja para abrir con una pelota. 1. Orificio para la pelota. 2. Tubo vertical, sobre el que cae la bola. 3. Plataforma con comida. 4. Abertura para extraer la fruta. A la derecha. Caja para abrir con un palo. 1. Agujero para palo. 2. Taza móvil sin fondo con comida en el interior. 3. Plano de caída de comida. 4. Abertura donde sale la fruta.
I. Laumer et al. / PLoS ONE, 2019
 

Además, los científicos verificaron qué fruta elegirían los orangutanes si se les proveía del objeto equivocado. En todos los casos las cajas contenían plátanos y sobre la mesa estaban las manzanas. Pero, se alternaban los instrumentos adecuados. Resultó que los orangutanes fueron capaces de adaptarse a las circunstancias y, dependiendo de ello, eligieron el instrumento o la fruta que yacía sobre la mesa.

“Si un pedazo de plátano o manzana estaba dentro de la caja y era imposible obtenerlo, y tenían que elegir entre un pedazo de plátano o una herramienta sobre la mesa, los orangutanes eligieron la comida en lugar de la herramienta, incluso si era la correspondiente”, informó la autora principal, Isabelle Laumer de la Universidad de Viena.

“Sin embargo, si los orangutanes debían elegir entre un trozo de manzana libre en la mesa y una herramienta funcional para la obtención del plátano en la caja, entonces optaron por la herramienta. De lo contrario, cuando había un palo disponible pero la caja contenedora de bananas presentaba el diseño de una bola, eligieron la manzana sobre la mesa, y no la herramienta inútil.  

Finalmente, para la última tarea donde debieron asociar ambas cajas con sus respectivas ‘llaves”, pudieron tomar una decisión ventajosa y seleccionar la herramienta adecuada.


Esquema de experimentos. 
I.Laumer et al. / PLoS ONE, 2019
 

Como es sabido, los orangutanes demostraron pruebas innumerables de inteligencia. Meses atrás, un grupo de científicos austriacos y británicos descubrieron que éstos simios saben cómo confeccionar poleas con ganchos de alambre, y también cómo des enrollarlos para obtener alimentos alojados en tuberías, habilidad imposible para los niños pequeños.             

El orangután, hoy en peligro drástico de extinción, es uno de los animales más parecido al ser humano, con una concordancia genética del 96.3%. Por su elevada capacidad de comunicación e interpretación del entorno, de extrema sensibilidad y empatía entre sus pares, los orangutanes podrían hasta ser quizás la especie que gobierne. Pero no, mejor tapar ese sabor amargo con una cuchara de nutella.

 

Sofía Dottori
Esta noticia ha sido publicada originalmente en 
N+1, ciencia que suma.

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