¿Por qué el envejecimiento nos hace más susceptibles a la gripe?

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Algunas personas creen que mientras más envejecemos, más enfermizos nos volvemos y pueden tener razón. Según una investigación, los ancianos son más susceptibles a la influenza debido a que su sistema inmunológico no reconoce rápidamente las nuevas cepas virales.

En el estudio publicado en Cell Host & Microbe se observó cómo las células B y los anticuerpos de adultos mayores responden contra diferentes cepas de la gripe, descubriendo una disminución en las nuevas mutaciones: los anticuerpos que produjeron tenían menos variedad. Siendo la influenza una de las principales causas de muerte en los ancianos y la vacuna solo protege a una fracción de esta población, los resultados obtenidos de la investigación ayudarán a diseñar vacunas más eficaces para ellos.

¿Qué pasa con los anticuerpos?

Las células inmunes llamadas células B producen anticuerpos. Estos son proteínas que reconocen y se adhieren a los patógenos invasores (virus o bacterias). Para los agentes patógenos cubiertos de anticuerpos es más difícil ingresar a las células, además las células inmunes que los destruyen son alertadas.

Luego de una infección, el cuerpo produce “células B de memoria”, lo cual sirve para que nuestro organismo sepa qué respuesta debe dar en caso vuelva a ingresar ese mismo patógeno. Todo esto depende de qué anticuerpos puedan producir las células B, incluso pueden sufrir mutaciones y combinarlas. De estos, al menos uno será compatible con el siguiente virus.

Sin embargo, esta capacidad de contar con diversas respuestas para combatir a los patógenos disminuye a medida que envejecemos. El estudio asegura que en las personas de edad avanzada existe una reducción en la acumulación de mutaciones somáticas del gen de inmunoglobulina luego de ser vacunados. Es decir, el mecanismo predominante para generar diversas respuestas inmunológicas que protegen al cuerpo sufre una disminución significativa, lo cual se asocia a que los anticuerpos reducen su capacidad para atacar al virus.

Luego de comparar la producción de las células B en adultos mayores y más jóvenes, encontraron que los primeros producen anticuerpos sin nuevas mutaciones a diferencia de los segundos que continuaron desarrollándolas. Esto muestra que los ancianos pueden combatir las cepas históricas de influenza, pero no las más nuevas y recientemente desarrolladas por el virus de la gripe.


Los adultos mayores sufren una disminución en las mutaciones de anticuerpos, impidiendoles adaptar sus respuestas luego de ser vacunados contra el virus. / Carole Henry

Mejores vacunas

Esto sin duda es un gran problema, ya que si un reciente virus de la influenza infecta a personas de edad avanzada, ellos “no tienen la herramienta adecuada para combatirlo porque sus anticuerpos no son tan protectores", asevera Patrick Wilson, coautor de la investigación.

Carole Henry, del Departamento de Medicina de la Universidad de Chicago y autora principal del estudio, afirma que "no estamos diciendo que las personas no deben vacunarse o que las vacunas actuales son inútiles para las personas mayores", sino que los resultados deben servir para guiar a los centros de salud sobre qué vacunas existentes pueden usarse en esta población.

Asimismo, Wilson asegura que "las vacunas más recientes desarrolladas especialmente para la población anciana están ahora en el mercado y podrían ayudar a inducir más anticuerpos protectores". Pero a partir de los hallazgos también se pueden crear mejores vacunas.

Las vacunas han tomado vital importancia en los últimos años luego de que su rechazo haya sido considerado como una de las 10 amenazas globales a la salud por la OMS

 

Adrian Díaz
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

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