Black Mirror edición China: 17.5 millones de personas no pudieron viajar en avión por bajo “crédito social”

Captura de pantalla

“Caída en picada” es el primer episodio de la tercera temporada de Black Mirror. En él se puede observar cómo, a través de un sistema de puntajes, las personas se ven obligadas a portarse siempre bien para poder acceder a diversos servicios. Algo similar está sucediendo en China.

Durante 2018 se impidió que 17.5 millones de boletos de avión fuesen vendidos a personas cuyo “crédito social” era insuficiente. Por la misma razón, otros 5.5 millones de boletos de tren tampoco fueron vendidos, de acuerdo al informe anual publicado por el Centro Nacional de Información de Crédito Público (NPCIC, por sus siglas en inglés).

¿Crédito social?

Según AP, este sistema es parte de los esfuerzos del gobierno del presidente Xi Jinping para usar tecnología que va desde el procesamiento de datos hasta la secuenciación genética y el reconocimiento facial para reforzar el control en su país. El partido gobernante dice que las recompensas y sanciones en relación al “crédito social” mejorarán el orden en una sociedad que ha sido sacudida luego de tres décadas de reformas económicas.

Esta especie de sistema de puntuación lleva experimentándose en China desde 2014 en diversas zonas. De esta manera, los puntos de tu “crédito social” bajan por infringir la ley o hasta por delitos tan pequeños como pasear a un perro sin correa; a más infracciones, menos puntaje.

De hecho, hace unos meses, un usuario de Twitter subió un video dentro de un tren en donde se puede escuchar como el gobierno pide a los ciudadanos cumplir con las normas para evitar puntos negativos.

Consecuencias de un bajo puntaje

Un bajo puntaje en tu “crédito social” se traduce en restricciones en viajes, negocios e incluso acceso a la educación. Un eslogan repetido en los medios estatales chinos dice: “Una vez que pierdas la confianza, enfrentarás restricciones en todas partes”. Como ejemplo, 290.000 personas fueron impedidas de tomar cargos de alta gerencia o actuar como representantes legales de una compañía.

Sin embargo, las personas no son las únicas que deben portarse bien; las compañías también pueden ser sancionadas. De esta manera, empresas con un puntaje bajo pueden perder contratos gubernamentales o préstamos bancarios y se les puede prohibir la emisión de bonos o la importación de bienes.

¿Está funcionando?

De acuerdo al NPCIC, el sistema de puntuación logró que 3.5 millones de personas “cumplan voluntariamente con sus obligaciones legales”. Como ejemplo, 37 personas pagaron sus multas vencidas o confiscaciones por un valor de 22 millones de dólares.

Sin embargo, algunos activistas de los derechos humanos, según AP, se han mostrado en contra. Según ellos, este sistema de “crédito social” es demasiado rígido y podría catalogar injustamente a las personas como poco fiables sin informarles que perdieron estatus y cómo recuperarlo. El vicepresidente de los EE. UU., Mike Pence, lo criticó en octubre como "un sistema orwelliano basado en el control de prácticamente todas las facetas de la vida humana".
 

Adrian Díaz
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma

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