Restos de paciente con cáncer dejan compuestos radioactivos en un crematorio

Wikimedia Commons

Un hombre de 69 años con cáncer de páncreas murió a causa de baja presión arterial; esto no es algo sorprendente, pero su cremación dejó más que cenizas en el lugar. Los análisis realizados al crematorio, comprobaron que existían restos de componentes radioactivos, según reporta JAMA.

Días antes del deceso, el hombre había acudido a un hospital en Arizona, donde le suministraron una inyección para tratar su cáncer. Esta contenía un componente radioactivo: lutecio Lu 177 dotatate, el cual estaba presente cuando incineraron sus restos.

El caso

Cuando los doctores que trataban el tumor del hombre se enteraron de la muerte de éste, acudieron al crematorio para realizar unos análisis. Emplearon un contador Geiger para detectar los niveles de radiación en la cámara de cremación, el horno, el filtro de vacío y la trituradora de huesos.

Lo que hallaron fueron niveles elevados de radiación, aunque - aseguran - no representan riesgos para la salud. El principal radionúclido fue el mismo que portaban los restos del hombre de 69 años: Lutecio Lu 177.

"Esto no fue como la segunda venida de Chernobyl o Fukushima, pero fue más alta de lo que podría anticipar", afirmó el coautor del caso y oficial de seguridad radiológica Kevin Nelson a The Verge. A pesar de esta coincidencia, los doctores no han asegurado la vinculación entre la dosis radiofarmacéutica del hombre y los niveles de radiación en el crematorio. Sin embargo, es una de las explicaciones más razonables para explicar la existencia de dicho compuesto.

Este no fue lo único que encontraron en el crematorio. Al analizar la orina del empleado, descubrieron que había sido contaminado por la exposición a un isótopo radioactivo llamado tecnecio Tc 99m. El hombre negó haber estado expuesto a ese compuesto como parte de algún procedimiento médico. Por ello, los investigadores creen que pudo haberlo adquirido al incinerar un cuerpo con ese radiofármaco.

Repercusiones

"Los radiofármacos presentan un desafío de seguridad postmortem único y a menudo pasan por alto", explican los investigadores de la Clínica Mayo en la nota del caso. Los riesgos colaterales que representan los procedimientos de medicina nuclear que incluyen radiofármacos pueden ser muy altos.

Cremar a un paciente volatiliza el radiofármaco, el cual puede ser inhalado por los trabajadores o miembros de la comunidad. De tal manera existiría una mayor exposición al componente para los vivos.

A pesar de que los investigadores consideran que la cantidad de radiación es baja, podríamos encontrarnos en un problema de salud mayor: el manejo postmortem de las personas que reciben medicamentos radiactivos. Lamentablemente, las leyes no contemplan qué sucede cuando estos pacientes mueren.

Los investigadores consideran que puede ser este un caso aislado, similar al que le ocurrió hace poco a un hombre de 59 años con un diente creciéndole en la nariz.
 

Adrian Díaz
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma

Sobre N+1: Es la primera revista online de divulgación científica y tecnológica que permite la reproducción total o parcial de sus contenidos por medios de comunicación, bloggers e influencers, realizando la mención del texto y el enlace a la web: “Esta noticia ha sido publicada originalmente en la revista N+1, ciencia que suma:www.nmas1.org”.​​​​​​

 

Novedades

Suscríbete

Déjanos tu mail para recibir nuestro boletín de noticias

La confirmación ha sido enviada a tu correo.