Hormigas: las larvas también son “guerreras” que defienden su colonia frente los intrusos

Schultner et al / PNAS B Biological Sciences

La naturaleza es despiadada. Y aunque solemos pensar en las larvas como seres inofensivos, una nueva investigación publicada en PNAS B: Biological Sciences, ha encontrado que las larvas de las hormigas también pueden atacar cuando sus nidos son invadidos por hormigas parásitos.

Algunas especies de hormigas no pueden construir sus propios nidos, por lo que intentan robar los hogares de otras hormigas. Una vez apareada, la reina buscará un potencial nido anfitrión y se escabullirá para matar a la reina anfitriona. Una vez dentro, la reina parásita imita el olor de la especie huésped para engañar a las hormigas obreras anfitrionas para que cuiden sus huevos.

Luego, cuando las nuevas hormigas parásitas eclosionan, también imitan el olor de la colonia anfitriona, esperando que pasar desapercibidas hasta que todo el nido sea reemplazado por la especie parasitaria. Pero, las hormigas obreras no siempre son caen en el engaño y matarán a las hormigas que reconocen como forasteras.

Larvas guerreras

Siguiendo esta lógica, un equipo de biólogos dirigidos por Eva Schultner, de la Universidad de Ratisbona (Alemania) decidieron averiguar si las larvas también mostraban ese comportamiento. Recolectaron 424 larvas de formica fusca, una especie de hormiga hospedadora común, y las colocaron con huevos de hormigas parasito. Paralelamente, otras 56 larvas fueron puestas con huevos de su propia especie.

El equipo descubrió que en 48 horas las larvas habían comido el 11% de los huevos de hormigas parásitas, mientras que todos los huevos del huésped todavía estaban intactos. Esto podría sugerir que las larvas hacen lo mismo en el nido cuando una hormiga parásita intenta infiltrarse en la colonia.

La tasa de éxito de la táctica de comer huevos parece ser baja, por lo que no está claro cuán efectiva sería para deshacerse de los invasores. Además, no se sabe si las larvas hacen lo mismo en la naturaleza como se vio en el experimento. Sin embargo, el estudio demuestra que en una colonia hasta los miembros aparentemente menos poderosos trabajan.

Esta no es la primera vez que se observa un comportamiento de alto compromiso con la comunidad. Recientemente, se supo que las hormigas enfermas prefieren alejarse de sus compañeras para evitar contagiarlas y que las hormigas africanas lamen las heridas de combate de sus compañeras con la intencion de sanarlas.


Victor Román
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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