Las lluvias invernales están acelerando el derretimiento de los hielos en Groenlandia

Kevin Krajick/Earth Institute

Las lluvias frecuentes en Groenlandia, a veces incluso en invierno, están destruyendo la capa de hielo de la isla, lo que la hace más vulnerable al derretimiento en el futuro y, a medida que el clima cambie, este fenómeno ocurrirá cada vez más a menudo. A esta conclusión llegaron los autores del estudio publicado en la revista The Cryosphere.

Groenlandia, al igual que el Ártico en general, se está calentando más rápido que el promedio: desde 1990, la temperatura media de la superficie ha aumentado en 1,8° C en verano y casi 3 grados en invierno. Según los autores del artículo, la capa de hielo de Groenlandia ahora pierde alrededor de 270.000 millones de toneladas de hielo por año. Las características del derretimiento del hielo y los diversos factores que los afectan se deben a tener en cuenta en los modelos climáticos que predicen el futuro desarrollo de la situación en Groenlandia.

La lluvia como factor inicial 

Marilena Oltmanns del Centro de Investigación Oceánica GEOMAR en Alemania y sus colegas utilizaron datos satelitales para monitorear el derretimiento en tiempo real de la nieve y el hielo, y el monitoreo automático de la temperatura, el viento y las precipitaciones en tierra.

Comparando esta información, los científicos encontraron más de 300 casos en los que la precipitación líquida, es decir, la lluvia, se convirtió en el factor para el inicio del derretimiento. Durante el período de estudio en el verano, estas situaciones se duplicaron y en el invierno se triplicaron. Asimismo, la precipitación general en Groenlandia no ha cambiado, solo las lluvias (y no la nieve) se han vuelto frecuentes.

Los autores explican que las temperaturas más altas aumentan la probabilidad de precipitación líquida, que derrite efectivamente la nieve, y la lluvia continúa intensificando el derretimiento incluso varios días después de ocurrida la precipitación. Durante el período estudiado, la duración del derretimiento causado por la lluvia aumentó de dos días a tres en invierno y de dos días a cinco en verano. 

Además, parte del agua se congela nuevamente y permanece en la superficie, formando una capa de hielo que es más oscura que la nieve, que absorbe mejor la radiación solar y se derrite más fácilmente. Así es como se forma el "círculo vicioso" de derretimiento periódico. Los científicos señalan que las lluvias de invierno hacen que la capa de hielo sea más vulnerable a derretirse en verano. 
 

María Cervantes 
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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