Los machos de la abeja ceratina resultaron ser “feministas”

Abeja Ceratina 
L.Shyamal / Wikimedia Commons

En el género de las abeja Ceratina nigrolabiata, ambos padres crían a su descendencia. Según Proceedings of the National Academy of Sciences, en los invertebrados esta conducta es bastante rara. Es más, el macho que se encuentra “de servicio” es el padre, en promedio, de solo el 10% de las larvas en el nido, así que principalmente ayudan a criar descendencia de otro macho.

Si una especie vive en condiciones difíciles (por ejemplo, con una constante falta de recursos), entonces puede ser difícil para uno de los padres criar a su descendencia solo y asegurar su supervivencia. Entonces, en el proceso de evolución, puede surgir el cuidado conjunto de las crías por ambos padres o el caso de que otros miembros de la comunidad ayuden a uno de los padres.

En muchas especies de aves, algunos mamíferos, peces o anfibios, ambos padres crían a sus descendientes. Pero entre los invertebrados, el cuidado conjunto de la descendencia es raro. Entre los himenópteros, este comportamiento es característico de varias especies de avispas del género Trypoxylon.

Una abeja igualitaria 

Ahora, los entomólogos y botánicos de la Universidad Charles, bajo el liderazgo de Jakub Straka, han descrito otra especie de himenópteros, en la que ambos padres cuidan de sus descendientes: la abeja Ceratina nigrolabiata. En general, estos insectos viven en parejas, pero en algunas especies varias hembras hacen nidos colectivos, y en la especie Ceratina australensis hay poblaciones de individuos solitaros y sociales que viven en colonias.

Los científicos realizaron una serie de observaciones en 2013-2016 en el Parque Nacional Podiye en el sur de la República Checa. Rastrearon cómo las hembras hacían nidos, cómo los padres cuidaban a sus hijos y cómo se comportaban si un macho o una hembra eran sacados del nido. En total, examinaron 460 nidos de C.nigrolabiata. Los investigadores también determinaron el genotipo y la paternidad de 3.547 individuos.

En la mayoría de los nidos (88%), los científicos encontraron parejas de machos y hembras. En el resto, encontraron diferentes combinaciones: solo el macho, solo la hembra, una hembra y varios machos, o nidos sin individuos adultos en absoluto. Al igual que las avispas de arena, los padres de la ceratina compartían responsabilidades. La madre iba a comer, y el padre se quedaba para cuidar el nido, que dejaba entrar y salir a la hembra del nido, y defendía el hogar de las hormigas, los enemigos naturales de la ceratina.

C. nigrolabiata cuida a las crías durante aproximadamente 42 días. Como los investigadores descubrieron, solo la hembra vivía permanentemente en el nido, y los machos en la mayoría de los casos se intercambiaban, en promedio, cada 7,7 días. Un macho permaneció en el nido durante todo el período en solo el 12% de los casos. Si los científicos sacaban al macho del nido, en cuatro días aparecía otro en su lugar. Durante la ausencia del macho, las hembras abandonaban a su descendencia con frecuencia, probablemente cumpliendo los roles tanto de sostén de la familia como de protector. Si la hembra era sacada de los nidos, al día siguiente solo el 38% de los machos permanecía en ellos, mientras que las hormigas aparecían u otras hembras usurpaban el nido.

Además, los autores descubrieron que los machos criaron a sus propios descendientes solo en el 10% de los casos. En promedio, en cada nido había 6,6 larvas y el macho que cuidaba el nido era el padre de 0,64 de ellas. En una temporada, las hembras se aparearon con 1–8 machos y en el mismo nido crecieron crías de diferentes padres. Larvas de un solo macho se encontraron solo en el 13% de los nidos. 

Otras especies no siguen el ejemplo  

Los investigadores señalan que las hembras de otras especies de ceratina, C.chalybea y C.cyanea  se aparean con varios machos y crían a sus descendientes en el mismo nido. En este caso, solo la madre se ocupa de la descendencia. Por lo tanto, los científicos han concluido que el apareamiento con varios machos apareció en el proceso de evolución de la ceratina antes que la crianza conjunta de ambos padres de su descendencia.

Recientemente, científicos hallaron una vez más en Indonesia la abeja más grande del mundo que no había sido vista en 38 años, informa la BBC. La expedición, que fue en busca de estos insectos, encontró un individuo en las Islas Molucas en enero de este año. Por primera vez el insecto fue hallado a mediados del siglo XIX, luego en 1981 y ahora por tercera vez.

 

María Cervantes 
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.

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